Yacimiento arqueológico de la Cova de Eirós, en Triacastela (Lugo)

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14/7/2026

Yacimiento arqueológico de la Cueva de Eirós, en Triacastela (Lugo)USC

El descubrimiento en una cueva de Lugo que revela cómo era Galicia cuando la habitaban neandertales y sapiens

Una investigación desarrollada aporta nuevos datos sobre el paisaje y las condiciones ambientales en las que vivieron estas poblaciones prehistóricas

Hace entre 41.000 y 17.000 años, Galicia era muy diferente a la que conocemos hoy. El clima era más frío, las temperaturas medias anuales se situaban unos 3,6 grados por debajo de las actuales y las sierras orientales ofrecían un entorno privilegiado para la supervivencia. Ese escenario convirtió esta parte del territorio gallego en un auténtico refugio climático para los últimos neandertales y los primeros Homo sapiens que llegaron al noroeste de la Península Ibérica.

Esta es la principal conclusión de una investigación desarrollada en el yacimiento arqueológico de la Cueva Eirós, en Triacastela (Lugo), que aporta nuevos datos sobre el paisaje y las condiciones ambientales en las que vivieron estas poblaciones prehistóricas. El estudio ha sido liderado por Hugo Bal García, del Grupo de Estudios para la Prehistoria del Noroeste de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) y del Centro de Investigación Interuniversitario de las Paisajes Atlánticas y Culturales (CISPAC).

Así era la Galicia de hace 40.000 años

Para reconstruir cómo era la Galicia de aquella época, los investigadores analizaron los niveles arqueológicos correspondientes a un periodo comprendido entre hace 41.000 y 17.000 años. Durante ese intervalo, la cueva estuvo ocupada tanto por los últimos neandertales como por distintas comunidades de Homo sapiens, lo que ha permitido comparar la evolución del entorno a lo largo de miles de años.

El equipo identificó más de 400 restos de animales pertenecientes a unas 36 especies diferentes. A partir de ese análisis zooarqueológico y de modelos paleoecológicos, pudieron reconstruir la vegetación, estimar las temperaturas y conocer el régimen de precipitaciones que caracterizaba el entorno de la cueva.

Los resultados muestran una Galicia mucho más fría que la actual, aunque con abundantes precipitaciones y un paisaje formado por zonas boscosas alternadas con extensas praderas húmedas. Con el paso del tiempo, el clima fue haciéndose más templado, pero las montañas del este gallego mantuvieron unas condiciones especialmente favorables para la vida.

Según los investigadores, estas características convierten a las sierras orientales de Galicia en una potencial área de refugio climático durante la Prehistoria, un espacio con temperaturas, humedad y recursos suficientes para favorecer la continuidad de comunidades de cazadores-recolectores en distintas fases de la última glaciación.

La investigación refuerza, además, la importancia de la Cueva Eirós como uno de los yacimientos prehistóricos más relevantes del noroeste peninsular para comprender la transición entre los últimos neandertales y la llegada de los primeros humanos modernos a Galicia.

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