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La navaja de Ares sale al rescate de la economía marinera: la apertura de la temporada da un respiro al sector

La campaña estival da comienzo con el deseo de aliviar las pérdidas sufridas por los mariscadores durante el invierno

La campaña de la navaja en la ría de Ares ha empezado con las expectativas puestas en aliviar la delicada situación financiera de las familias marineras de la zona. Tras unos meses especialmente duros marcados por la escasez de capturas, la apertura de esta veda se presenta como un balón de oxígeno vital para el sector marisquero ferrolano, que confía en el fuerte tirón de la demanda estival.

La vuelta a la actividad se produce tras el obligado periodo de veda que, como sucede con otros mariscos, prohíbe la captura, venta y comercialización de este molusco bivalvo. Esta medida biológica, consensuada rigurosamente entre la Xunta de Galicia y el propio sector, resulta fundamental para garantizar la sostenibilidad.

Esta planificación responde a criterios estratégicos, combinando el potencial de la ría de Ferrol y la de Ares. Mientras que en la primera, las aguas más cerradas y resguardadas funcionan como una reserva invernal segura frente a los temporales y coincidiendo con picos de demanda como Navidad y Semana Santa, en la segunda la orografía abierta limita la actividad al verano, quedando su apertura siempre supeditada a que los muestreos biológicos previos confirmen el buen estado del banco.

Tras pasar por la lonja, el destino final de estas primeras capturas serán las plazas de abasto y, sobre todo, el sector hostelero de Ferrolterra, que aguarda el producto con los brazos abiertos en pleno inicio de la temporada turística.

Del comportamiento del mercado en estas jornadas iniciales dependerá que las buenas expectativas se traduzcan en un alivio real para la economía marinera de Ferrolterra, un sector que arrastra meses muy difíciles. Para las familias que dependen directamente del sector en la comarca, el éxito de esta campaña estival es la única vía para enderezar las cuentas y recuperar la estabilidad financiera perdida tras un invierno crítico.

La campaña de la navaja en la ría de Ares coincide con el inicio de la del percebe de O Roncudo, que devuelve la actividad a la Costa de la Muerte tras meses de una estricta veda orientada a proteger y conservar el recurso.