El único templo budista de GaliciaEuropa Press

El único templo budista de Galicia nació del canto de un cuco y sobrevivió a un incendio

Un lugar que es capaz de atraer a visitantes llegados de distintos países para meditar, estudiar filosofía budista o simplemente descubrir uno de los rincones más singulares del patrimonio espiritual gallego

En una tierra salpicada por cientos de iglesias románicas, monasterios medievales y santuarios que forman parte del Camino de Santiago, pocos imaginarían que Galicia alberga también el único monasterio budista de toda la comunidad.

Lejos de las grandes ciudades y oculto entre los montes del interior de Orense, este templo se ha convertido en un lugar tan insólito como fascinante, capaz de atraer a visitantes llegados de distintos países para meditar, estudiar filosofía budista o simplemente descubrir uno de los rincones más singulares del patrimonio espiritual gallego.

Un comienzo insólito e inusual

Se trata del Chu Sup Tsang cuya historia empezó con el canto de un cuco. Aquel sonido, escuchado durante una meditación en la pequeña aldea de Ventoselo, en el municipio de San Amaro, marcó el destino del lama Gueshe Tenzing Tamding quien, movido por la sonoridad del pájaro, acabó transformando un núcleo prácticamente abandonado en uno de los lugares más sorprendentes de Galicia.

La historia se remonta a 2008. Gueshe Tenzing Tamding, un lama tibetano que había abandonado su país siendo apenas un niño, visitó por primera vez Ventoselo. Durante una sesión de meditación, escuchó el canto de un cuco, un sonido que no oía desde que salió del Tíbet con tan solo 12 años. Un sonido que fue interpretado como una señal para levantar un centro de enseñanza budista.

Sus discípulos ya habían localizado previamente la pequeña aldea orensana mientras buscaban un lugar donde construir un monasterio. Tras aquella experiencia, la decisión quedó tomada.

Lo que hoy es un complejo monástico comenzó siendo una antigua casa de aldea que fue rehabilitándose poco a poco hasta convertirse en el templo Chu Sup Tsang. Ahora, dos años después de que un incendio redujera a cenizas buena parte de sus instalaciones, el monasterio volvió a abrir sus puertas el pasado 31 de julio.

El incendio que lo cambió todo

El futuro del monasterio estuvo a punto de desaparecer el 27 de febrero de 2024. Aquella mañana comenzó un incendio que acabaría destruyendo buena parte del edificio principal. En apenas unos minutos, los residentes tuvieron que abandonar las instalaciones mientras el humo invadía todas las dependencias. La comunidad contempló desde el exterior cómo el edificio terminaba desplomándose.

Los trabajos de extinción se prolongaron durante cuatro días y evitaron que el incendio se propagara al entorno forestal, pero el monasterio quedó prácticamente devastado. Entre las pérdidas más dolorosas figuraban numerosos libros y textos budistas difíciles o incluso imposibles de recuperar. Pero pese al golpe sufrido, la comunidad nunca contempló abandonar San Amaro.

Durante los dos últimos años se ha recuperado el edificio principal respetando prácticamente la distribución original, aunque incorporando importantes mejoras estructurales para reforzar la seguridad.

La historia de Chu Sup Tsang no es únicamente la del único templo budista de Galicia. Es también la de una pequeña aldea ourensana que encontró una segunda vida gracias a un sonido casi olvidado: el canto de un cuco.