Esta es la playa más pequeña de Galicia

Esta es la playa más pequeña de GaliciaTurismo de Galicia

La playa más pequeña de Galicia: mide menos que una piscina y está en el primer pueblo de Europa que supo de América

Esconde una historia vinculada a monjes franciscanos, una fortaleza medieval y uno de los episodios más importantes de la historia

Galicia cuenta con una costa en la que conviven grandes arenales abiertos al Atlántico con pequeñas calas escondidas entre acantilados, bosques y formaciones rocosas. Algunas de sus playas se extienden durante kilómetros, mientras que otras apenas ocupan unas decenas de metros. Entre las primeras destaca Carnota, en La Coruña, con cerca de siete kilómetros de longitud, uno de los arenales más extensos de Galicia y de España.

En el extremo contrario se encuentra una pequeña playa que sorprende precisamente por sus reducidas dimensiones y por el entorno en el que se encuentra. El arenal apenas alcanza los 30 metros de longitud, una superficie incluso inferior a la de una piscina olímpica. Pero su tamaño no impide que tenga Bandera Azul ni que esconda una historia vinculada a monjes franciscanos, una fortaleza medieval y uno de los episodios más importantes relacionados con la llegada de noticias de América a Europa.

Una playa rodeada de historia

Nos referimos a la playa de Os Frades se encuentra en la península de Monterreal, en uno de los tramos del litoral de Baiona que recorre el paseo de Monte Boi. La playa aparece entre rocas y vegetación al borde de las murallas de la antigua fortaleza, hoy convertida en uno de los Paradores más singulares de Galicia.

Las dimensiones de Os Frades son uno de sus principales atractivos. La playa tiene unos 30 metros de longitud y una anchura que varía en función de las mareas, por lo que el espacio disponible para los bañistas es muy reducido.

La playa se encuentra junto al recinto amurallado de Monterreal, lo que hace que el arenal quede integrado en este conjunto histórico. El arenal está formado por arena gruesa de tonalidad dorada, grava y restos de conchas, mientras que el fondo es principalmente rocoso y las aguas son cristalinas.

Además, Os Frades cuenta con Bandera Azul, un reconocimiento especialmente llamativo teniendo en cuenta sus dimensiones. De hecho, se trata de uno de los arenales más pequeños de Galicia que ha obtenido esta distinción.

Su reducido tamaño hace que tampoco sea una de las playas más concurridas de la zona. Es, por tanto, un lugar especialmente singular para quienes buscan pequeñas calas de Galicia alejadas de los grandes arenales turísticos.

La playa a la que bajaban los frailes

Su nombre permite descubrir una parte fundamental de su pasado. Os Frades significa 'los frailes' y hace referencia a los religiosos franciscanos que vivieron en un convento situado dentro del recinto de Monterreal. Los monjes utilizaban esta pequeña cala para bañarse y podían llegar hasta ella directamente desde la fortaleza. Para hacerlo atravesaban una abertura practicada en la muralla que comunicaba el recinto con la zona del litoral.

El convento desapareció posteriormente, pero la antigua puerta de piedra permanece como testimonio de aquella época. El acceso que utilizaban los frailes permite imaginar cómo, siglos atrás, este pequeño rincón de la costa formaba parte de la vida cotidiana de la comunidad religiosa.

La historia de Monterreal es todavía más antigua. La fortaleza fue levantada en una posición estratégica para controlar la entrada marítima de Baiona y proteger la villa. A lo largo de los siglos fue escenario de diferentes episodios militares y llegó a sufrir el ataque del corsario inglés Francis Drake en 1585.

Con el paso del tiempo, el recinto cambió de función y fue transformado en un palacio de estilo neogótico. Finalmente, en el siglo XX, se convirtió en el actual Parador de Baiona, desde cuyas murallas se disfruta de una de las panorámicas más características de las Rías Bajas.

El primer pueblo que supo de América

La historia de Os Frades se completa con la de la propia Baiona. La localidad está estrechamente vinculada al viaje de regreso de la carabela La Pinta, que llegó a su puerto en marzo de 1493 después de la expedición de Cristóbal Colón.

La llegada de la embarcación, capitaneada por Martín Alonso Pinzón, convirtió a Baiona en el primer lugar de Europa que recibió noticias de la llegada de las naves al territorio que posteriormente sería conocido como América. Una réplica de La Pinta recuerda actualmente aquel acontecimiento en el puerto de la localidad.

Así, en apenas unos metros se concentran varios atractivos: una de las playas más pequeñas de Galicia, una fortaleza medieval, un antiguo convento franciscano y una villa ligada a uno de los episodios más importantes de la historia de Europa.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas