Señal de radar
Una multa por exceso de velocidad cada 26 minutos: los dos nuevos radares más temidos de Santiago
El Ayuntamiento endurece la vigilancia en los accesos y reabre la polémica por el afán recaudatorio tras dispararse las multas un 98 % en un año
Circular por los principales accesos de Santiago de Compostela exige ahora una atención máxima al velocímetro si uno no quiere llevarse una desagradable sorpresa en forma de multa. La consolidación de los radares fijos de Conxo y la avenida de O Restollal, que ahora operan con control permanente en ambos sentidos tras las últimas inversiones del Ayuntamiento, registraron el año pasado un total de 19.957 infracciones por exceso de velocidad, según los datos ofrecidos por el departamento de Movilidad.
Esto se traduce en un promedio de 55 multas diarias, lo que significa que el sistema detecta a un infractor cada 26 minutos. Los dos radares operan en tramos urbanos donde el límite de velocidad establecido es de 50 kilómetros por hora.
Lo cierto es que estos dispositivos no son una novedad como tal en la ciudad. Hasta hace poco, las cabinas de Conxo y de la avenida de O Restollal funcionaban bajo un sistema rotatorio: compartían un único medidor que se iba alternando entre ambas ubicaciones. Sin embargo, el Ayuntamiento ha adquirido e instalado recientemente nuevos cinemómetros fijos, lo que permite que el control de velocidad pase a ser permanente y continuo en el tramo de la SC-20 por Conxo.
Esta nueva ofensiva del Ayuntamiento no hace más que disparar la maquinaria de multas. Bajo el habitual paraguas de la seguridad vial, el Consistorio prevé duplicar este año la recaudación por sanciones de tráfico en la ciudad, con un horizonte estimado de 5,6 millones de euros frente a los 2,8 millones obtenidos en 2024.
Afán recaudatorio
Ese año, las cabinas de Conxo y O Restollal acumularon un total de 10.065 propuestas de sanción. Al año siguiente, el volumen de infracciones detectadas experimentó un crecimiento espectacular del 98,28 %, duplicando los registros previos en apenas doce meses.
El Ayuntamiento de Santiago defiende esta modificación por motivos de «seguridad y operatividad», asegurando que buscan reforzar la vigilancia de la velocidad y de las infracciones de tráfico en los principales puntos de acceso a Santiago. Sin embargo, el considerable aumento de estos dispositivos y otros instalados recientemente en la ciudad, parece responder más al afán recaudatorio, como así reprocha la oposición.
De hecho, el líder del Partido Popular de Santiago, Borja Verea, ha prometido retirar el radar de Conxo si es alcalde en 2027. «Llevamos meses advirtiendo del cambio de modelo de este Gobierno municipal, cada vez más basado en la sanción y en la recaudación. Los datos que vamos conociendo confirman que no estábamos equivocados», señaló.