El castillo medieval más grande de GaliciaTurismo de Galicia

El castillo medieval más grande de Galicia: nueve torres, 3.500 m² y las huellas del asedio que aún pueden verse

Durante más de dos siglos fue residencia arzobispal, bastión militar, centro administrativo y símbolo del poder feudal

Galicia presume de patrimonio medieval con fortalezas repartidas por toda la comunidad que recuerdan siglos de luchas por el poder. Sin embargo, pocas construcciones alcanzaron la importancia de una imponente fortaleza situada a las afueras de Santiago de Compostela que llegó a ser considerada la más grande y poderosa del antiguo Reino de Galicia.

Hoy solo se conservan sus ruinas, pero durante más de dos siglos fue residencia arzobispal, bastión militar, centro administrativo y símbolo del poder feudal. Con una planta de unos 3.500 metros cuadrados, nueve torres y un complejo sistema defensivo, este castillo dominó el territorio hasta que un violento asedio durante las Revueltas Irmandiñas acabó reduciéndolo a escombros.

La mayor fortaleza medieval de Galicia

Nos referimos al Castillo de Rocha Forte que comenzó a levantarse en el siglo XIII durante el episcopado del arzobispo Xoán Arias. Su ubicación resulta llamativa porque, a diferencia de la mayoría de fortalezas medievales, no fue construido sobre una montaña. Se erigió en un valle, junto al río Sar y al Rego do Vila, desde donde controlaba los accesos a Santiago de Compostela.

Su época de mayor esplendor llegó en el siglo XIV gracias a la reforma impulsada por el arzobispo Berenguel de Landoira. Fue entonces cuando adoptó la monumental configuración que hoy conocen los arqueólogos: una planta cuadrada de aproximadamente 3.500 metros cuadrados protegida por nueve torres y varias líneas de murallas concéntricas, un modelo defensivo que reforzaba su capacidad para resistir ataques. Levantado sobre un conjunto de rocas graníticas, el castillo aún conserva parte de los cimientos de la torre del homenaje, el punto más elevado de toda la fortaleza y pieza clave de su sistema defensivo.

Entre los años 1240 y 1467, Rocha Forte fue uno de los grandes centros de poder de Galicia. Desde sus dependencias, los arzobispos administraban impuestos, controlaban el comercio y vigilaban las principales rutas que comunicaban Santiago con los puertos de Padrón y Noya, además del tránsito procedente del Camino Portugués y las Rías Bajas.

El recinto funcionaba prácticamente como una pequeña ciudad fortificada. En su interior había viviendas, almacenes, cocinas, caballerizas, dependencias militares e incluso varias capillas, una de ellas dedicada a Santa Eufemia. En las excavaciones arqueológicas realizadas se han encontrado restos de ostras, merluza o congrio, lo que ha permitido hacerse una idea de cómo era la vida cotidiana entre sus muros.

El asedio que cambió su historia

El poder que representaba Rocha Forte terminó convirtiéndolo en uno de los principales objetivos de las Revueltas Irmandiñas, el levantamiento popular que, en el siglo XV, puso en jaque a buena parte de la nobleza gallega.

En 1467, miles de campesinos, burgueses y vecinos sitiaron la fortaleza hasta conseguir derribarla. El ataque fue especialmente violento y marcó el final definitivo del castillo. Los rebeldes destruyeron el recinto piedra a piedra para evitar que volviera a convertirse en un símbolo del dominio feudal.

Las huellas de aquel asedio siguen siendo visibles hoy. Durante las excavaciones han aparecido centenares de proyectiles de piedra utilizados por las catapultas, algunos de ellos de hasta 150 kilos de peso. Muchos permanecen todavía dispersos por los alrededores del yacimiento y constituyen uno de los testimonios más espectaculares de la guerra medieval conservados en Europa.

Los investigadores consideran que Rocha Forte es un caso excepcional porque, tras su destrucción, nunca volvió a reconstruirse. Esa circunstancia ha permitido que el yacimiento conserve prácticamente intactas las evidencias del asedio, ofreciendo una imagen muy fiel de cómo era una guerra de finales de la Edad Media.

Una fortaleza llena de secretos

Después de permanecer oculto durante siglos e incluso parcialmente sepultado por infraestructuras modernas, el Castillo de Rocha Forte comenzó a recuperarse a principios del siglo XXI gracias a las campañas arqueológicas impulsadas por el Ayuntamiento de Santiago.

Las excavaciones han permitido descubrir nuevas estructuras y confirmar que todavía existen importantes zonas enterradas pendientes de investigación. Los expertos creen que el recinto era mucho mayor de lo que hoy puede contemplarse.

El creciente interés por este monumento ha impulsado también nuevas actuaciones para facilitar las visitas y proteger el entorno. Miles de personas ya han recorrido esta fortaleza, que aspira a dejar de ser uno de los grandes desconocidos del patrimonio gallego.

Aunque el tiempo redujo a ruinas la que fue la fortaleza más poderosa del Reino de Galicia, sus murallas, sus enormes proyectiles de piedra y los vestigios de aquel histórico asedio siguen convirtiendo a Rocha Forte en uno de los lugares medievales más sorprendentes de la comunidad gallega.