Tropicaña

Carol Sao Luis, propietaria del restaurante TropicañaREDES SOCIALES

'Simpa' en un restaurante de Culleredo: «Me dejaron 7.000 euros a deber y me amenazaron con quemarme viva»

La Guardia Civil investiga la estampida de 84 invitados tras celebrar un cumpleaños infantil con marisco y barra libre de alcohol en una brasería de Orro que terminó destrozada

Cuando una mujer llamó al restaurante Tropicaña —antiguo O Sombreiro, en Culleredo— para organizar el cumpleaños de su hija de cinco años por todo lo alto, a la propietaria, Carol Sao Luis, se le pasó por la mente desconfiar. Sin embargo, tras exigir una fianza de 500 euros que la clienta abonó sin rechistar, las sospechas se disiparon por completo. Ojalá hubiese escuchado a su intuición, porque hoy no tendría que lamentarse de haber sido víctima de un 'simpa' de 7.000 euros.

Lejos de ser una celebración discreta, el banquete se diseñó para un grupo masivo. Más de 80 invitados festejaron el pasado sábado la celebración infantil, una cita donde la madre de la menor quiso tirar la casa por la ventana y no escatimó en lujos para sorprender a los asistentes.

Marisco y carnes premium

El menú, servido sin ningún tipo de restricción, incluyó bandejas rebosantes de marisco de primera calidad, además de churrasco y carnes premium a la parrilla, la gran especialidad de la casa. Además del despliegue gastronómico, la fiesta contó con castillos hinchables para los niños y botellas personalizadas como obsequio.

El ritmo en la barra fue frenético, despachando cerveza, licores y combinados sin parar durante casi tres horas. Mientras el personal del local se volcaba en atender un servicio de tal magnitud, nadie en el negocio sospechaba que detrás de semejante opulencia se ocultaba una trampa calculada que estallaría al llegar la madrugada.

Todo iba a la perfección hasta que la propietaria del restaurante quiso hacer las cuentas con la madre de la menor sobre la una de la mañana. En ese momento le puso el pretexto de que había discutido con su pareja y que se lo pagaría más tarde. Prometió hacer una transferencia al llegar a casa, pero nunca llegó.

Amenazada de muerte

Mientras Carol Sao Luis trataba el asunto con el resto de los trabajadores, los invitados huyeron de forma masiva del local. Solo le dio tiempo a hacer una foto de la matrícula del coche en el que huyó la madre de la menor. Horas después, el dinero seguía sin ingresarse en la cuenta y cuando intentó ponerse en contacto con ella, esta aseguró que no habían cumplido con lo prometido.

Días después, ante la falta de pago, la encargada del Tropicaña de Orro intentó contactar nuevamente con la mujer para insistir. No solo no se negó, sino que encima la amenazó de muerte. «Les estuve llamando para que me hicieran la transferencia y me amenazaron con quemar el local y quemarme viva», cuenta Carol, quien ha interpuesto una denuncia ante la Guardia Civil.

Al perjuicio económico se sumaron los daños materiales en el establecimiento. Según relató la propietaria, tras la precipitada marcha del grupo descubrieron que las instalaciones habían quedado completamente vandalizadas, presentando destrozos en el mobiliario, sillas rotas y sábanas destrozadas.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas