Estado de la Domus en La Coruña, que cuenta con una red desde 2022
Este museo icónico de La Coruña ya suma cuatro años sumido en el total abandono de la alcaldesa del PSOE
Este inmueble fue inaugurado en 1995 y sigue a la espera del proyecto de reparación anunciado por el Ayuntamiento
Los vecinos ya se han acostumbrado a convivir con la enorme red que cubre la fachada de uno de los edificios más emblemáticos de La Coruña, la Domus, un museo ubicado en primera línea de costa que siempre ha presumido de haber sido el primer espacio interactivo del mundo dedicado íntegramente al ser humano. La malla de protección lleva así desde hace cuatro años, cuando el Ayuntamiento la instaló para evitar desprendimientos y sin que, hasta el momento, se haya llevado a cabo su reparación.
Este espacio expositivo fue inaugurado en 1995 por el alcalde socialista Francisco Vázquez y por el arquitecto encargado del diseño del emblemático edificio, el japonés Arata Isozaki, fallecido hace dos años y que participó en importantes proyectos en países como Estados Unidos, Francia, España, Alemania, Egipto, Italia y en su tierra natal, Japón. Más de tres décadas después, la edificación ubicada en el paseo marítimo coruñés, que se alza sobre una antigua cantera como una vela inflada por el viento, aguarda pacientemente por tiempos mejores.
La alcaldesa, Inés Rey (en el cargo desde 2019), explicó en 2024 que esta situación es fruto de «la falta de mantenimiento durante muchos años» en las instalaciones municipales y que la red «lleva colocada un tiempo por el estado en el que se encuentra la fachada por cuestiones de seguridad». La regidora también anunció en aquel momento que se acometería «un plan de reforma» de los edificios propiedad del Ayuntamiento «a nivel general» para lo que se recurriría a «una partida que está consignada en los presupuestos de este año que se irá ejecutando poco a poco».
Tres actuaciones
El concejal de Urbanismo, Francisco Dinís Díaz, señaló el año pasado que en 2021 se actuó sobre el talud rocoso en el que se asienta el museo y que se trabaja sobre «tres proyectos diferentes» para mejorar tanto «sus espacios exteriores y accesos como los problemas de las fachadas al mar y a la ciudad».
Hasta la fecha, la red que cubre la fachada, que cuenta con más de 150 módulos expositivos, sigue presidiendo el edificio, y, de hecho, es lo primero que pueden ver los visitantes que se acercan hasta este lugar. Además, a esto hay que sumar que el óxido es visible en varios puntos de la estructura metálica de la parte trasera del edificio y que la cristalera de la parte baja ya ha sido víctima de los vándalos, que han realizado pintadas.