Alumnos en un centro educativo

El reto de la atención a la diversidad en las aulas gallegas ante un alumnado con necesidades cada vez más específicas

El aumento constante de diagnósticos transforma la realidad de las escuelas de la comunidad, líder nacional en la integración de estudiantes con diversidad funcional

Cerca de 300.000 alumnos regresan este miércoles a las aulas de Galicia para empezar el nuevo curso escolar en un escenario profundamente condicionado por la crisis demográfica. La vuelta a los colegios e institutos gallegos está marcada, un año más, por un progresivo descenso en la matrícula general, especialmente visible en las etapas de Infantil y Primaria.

Frente a este retroceso en las aulas, lo que no faltarán este año son profesores. Este curso escolar habrá una ampliación en el cuadro de secundaria entorno a 900 docentes más para mejorar la calidad educativa y garantizar la igualdad de oportunidades.

Esta inyección de personal coincide con el gran reto de la gestión de la diversidad en las aulas gallegas, un campo en el que la Xunta busca dar un avance definitivo con la puesta en marcha del 'Plan de impulso a la atención a la diversidad'.

La medida, que contará con un presupuesto de 118 millones de euros hasta 2030, supondrá reforzar los centros con la incorporación o estabilización de 400 profesionales. Entre ellos, se contempla la contratación de 200 especialistas en Pedagogía Terapéutica para Secundaria —100 de ellos este mismo curso—, además de 50 nuevos orientadores y la consolidación de otros 150 docentes de apoyo en Primaria.

El incremento en la detección de casos ha provocado que la diversidad de perfiles en las aulas sea cada vez mayor y más compleja. Ante esta realidad, la Xunta busca asegurar que los recursos se adapten a las demandas actuales de los colegios. «Estamos en una sociedad cada vez más diversa. Este Plan quiere garantizar que cada alumno contará con la atención necesaria para desarrollar todo su potencial», afirmó el consejero de Educación, Ciencia, Universidades y FP, Román Rodríguez.

A mayores, se pondrá en marcha un programa piloto, en colaboración con entidades especializadas en atención a la diversidad, para favorecer el aprendizaje de este alumnado. Para ello, se les ofrecerá un apoyo más individualizado, al tiempo que se garantiza, como máxima principal, su inclusión en el entorno ordinario.

Sin embargo, este aumento no ha logrado desactivar las críticas de la comunidad educativa, donde sindicatos como la CIG califican las medidas de «escasas e insuficientes». Desde las centrales sindicales se denuncia que la incorporación de estos orientadores este curso es del todo insuficiente para paliar las carencias reales en los colegios ante el aumento exponencial de alumnos que requieren adaptaciones y una atención especializada cada vez más compleja.

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