Una de las protestas de los vecinos de Labañou de La Coruña contra la alcaldesa, Inés ReyREDES SOCIALES

La rebelión de Labañou contra Inés Rey: protesta en el Ayuntamiento de Coruña por su «opacidad administrativa»

Los vecinos de Tomás Fábregas llevarán sus quejas a María Pita este jueves ante la falta de respeto municipal a sus demandas sobre las obras del barrio

Ala alcaldesa de La Coruña, la socialista Inés Rey, se le amontonan los problemas en esta recta final antes de la celebración de las elecciones municipales de 2027. A la delicada situación económica que atraviesa el Ayuntamiento de la ciudad herculina —con un incumplimiento de la regla de gasto de 12 millones de euros y un remanente de Tesorería negativo de 9,6 millones— y la ruptura con sus hasta ahora aliados nacionalistas, se le suma un creciente frente social: las numerosas quejas vecinales por la inseguridad, la suciedad en las calles y el descontento generalizado por las obras acometidas en la urbe.

En el mapa del descontento urbano con las actuaciones de reformas del Gobierno socialista de Inés Rey, las críticas se concentran con especial intensidad en proyectos emblemáticos como la reforma de los Cantones y la desastrosa calle Alcalde Marchesi. Sin embargo, el malestar vecinal no se limita a la zona más céntrica de La Coruña. El barrio de Labañou también tiene mucho que decir contra la gestión de Inés Rey y su equipo.

Los vecinos de la calle Tomás Fábregas llevan semanas echándose a la calle para protestar contra el proyecto de remodelación impulsado por el Consistorio. Ante la falta de acuerdo en la reunión con el Ayuntamiento del lunes, el barrio se movilizará este jueves en María Pita a las 9.45 horas, justo antes del Pleno municipal.

Como han trasladado en un comunicado, los vecinos sienten una «profunda indignación» porque «lo que debía ser un encuentro informativo y de diálogo se convirtió en una demostración de opacidad administrativa y falta de respeto hacia las demandas ciudadanas». «Nos damos contra un muro físico e institucional», lamentan.

El núcleo del conflicto reside en un proyecto urbanístico que los residentes califican de «chapuza» y de imposición de espaldas al barrio. Las protestas se centran en tres quejas principales: el drástico recorte de zonas de aparcamiento —que reduce las plazas de 42 a solo 9—, la opacidad del Consistorio al denegarles el acceso a los planos de las próximas fases de la obra, y el levantamiento de polémicos muros de hormigón que rompen la estética residencial bajo una cuestionada justificación técnica. Una medida que, además, consideran contradictoria con el discurso ecologista de la alcaldesa socialista.