La alcaldesa de La Coruña, Inés Rey, durante una visita las obras en los Cantones
Inés Rey recurre a la confrontación con la oposición para ocultar el caos de las obras en los Cantones
La alcaldesa socialista de La Coruña esquiva las numerosas críticas de los ciudadanos por la remodelación
Ante la falta de argumentos para defender el evidente malestar ciudadano que generan las obras de los Cantones, la alcaldesa de La Coruña, Inés Rey, ha optado por la vía de la confrontación con la oposición. En lugar de dar soluciones ante las críticas sobre la cuestionada estética, el impacto directo en la movilidad del centro urbano y la eliminación de zonas verdes, la regidora socialista ha preferido desviar la atención.
Inés Rey ha arremetido contra el líder de los populares en La Coruña, Miguel Lorenzo Torres, después de dar a conocer su intención de derribar el «mamotreto» si se convierte en alcalde de la ciudad. «No me va a llegar el pico y la pala con lo que han hecho, ese mamotreto, ese búnker. Lo voy a tirar», dijo el popular esta semana.
La respuesta de Inés Rey al malestar de la calle transmitido por Lorenzo ha sido ironizar con los dicho por Lorenzo: «Unos queremos construir ciudad y mejorar la ciudad, y otros quieren montar una empresa, no sé, Demoliciones Lorenzo SL».
La regidora del PSOE asegura que las obras de remodelación eran conocidas por el presidente de la Xunta de Galicia, «a quien le gusta, la comentamos juntos y se anuncia como la fase cero de la fachada marítima». Además, recuerda que «estaba este señor (Lorenzo) aplaudiendo a la consejería y a todo lo que decía y nos dijo que le encantaba la obra». «Ahora lleva meses paseándose por la obra y hablando mal de ella permanentemente. Hay que ponerse de acuerdo con uno mismo», afirma.
Unas obras muy criticadas
La obra, cuyo coste asciende a ocho millones de euros, ha propiciado un aluvión de quejas de los vecinos ante lo que la oposición califica como un «búnker de hormigón» en el centro de la ciudad. Además de no gustar su estética, critican el impacto directo en la movilidad del centro urbano y la eliminación de zonas verdes.
Unas quejas que se suman a las realizadas en el mercado de Monte Alto. Pocos meses después de su inauguración, los placeros denuncian inundaciones recientes que atribuyen a problemas graves en los desagües y acumulación habitual de agua en el suelo por la inclinación del pavimento.