Monasterio de San Salvador de Bergondo
Una torre de alta tensión pegada a un monasterio gallego de 900 años provoca la protesta de todo un municipio
«Esperpento, fuera del convento» fue la consigna coreada por vecinos, la Iglesia y representantes de los cuatro partidos con presencia en el Ayuntamiento para exigir la retirada de la torre
Hay lugares en Galicia en los que el paso del tiempo se percibe en cada piedra. Monasterios, iglesias, pazos y antiguos conjuntos históricos forman parte de un patrimonio que ha sobrevivido durante siglos y que todavía permite imaginar cómo era la vida en otras épocas.
Uno de ellos acaba de cumplir 900 años y, precisamente cuando celebra este aniversario, vuelve a estar en el centro de una reivindicación que lleva años abierta. El motivo está a pocos metros de sus muros: una torre de alta tensión que sus vecinos, el Ayuntamiento y la Iglesia consideran incompatible con el entorno del monumento.
La protesta llegó este miércoles hasta las puertas del monasterio, donde alrededor de medio centenar de personas reclamaron el traslado de la infraestructura y el soterramiento de la línea eléctrica. Entre los asistentes estaban el párroco y representantes de los cuatro grupos políticos con presencia en el Ayuntamiento. La concentración dejó además un lema que resume el malestar: «Esperpento, fuera del Convento».
Una torre junto a un monumento
El protagonista de esta historia es el Monasterio de San Salvador de Bergondo, en la provincia de La Coruña, un conjunto declarado Bien de Interés Cultural (BIC) que este año alcanza los nueve siglos de historia.
El problema no es nuevo. La línea eléctrica discurre por uno de los laterales del recinto monástico y la infraestructura ha sido durante años objeto de reclamaciones para que sea soterrada. Lo que ha provocado el último episodio de protesta es que Naturgy está realizando trabajos de reforma en la propia torre, algo que el Gobierno local considera especialmente incomprensible.
Desde el Ayuntamiento sostienen que la actuación supone ignorar las peticiones realizadas durante los últimos años para eliminar el impacto de la instalación sobre el conjunto histórico. La alcaldesa, Alejandra Pérez, explicó durante la concentración que la reivindicación viene de atrás y que la coincidencia con el 900 aniversario del monasterio ha servido para darle mayor visibilidad. Según señaló, incluso personas que llegan por primera vez al monumento se sorprenden al encontrarse la torre junto al recinto.
El Gobierno local habla de un «altísimo impacto visual» y considera que la infraestructura degrada el entorno de uno de los principales elementos del patrimonio de Bergondo. La reclamación, además, no parte únicamente de un grupo político. Los cuatro partidos con representación municipal, PSOE, Alternativa de los Vecinos, PP y BNG, se han sumado a la protesta, al igual que la Iglesia.
Al otro lado de la reclamación está Naturgy, que mantiene que, si las instituciones que solicitan el traslado quieren que se ejecute, deberían asumir el coste de la actuación.
Ahí se encuentra ahora el principal punto de conflicto: mientras el Ayuntamiento reclama que la línea sea soterrada para proteger el entorno de un BIC, la compañía defiende que el coste del traslado corresponde a quienes lo solicitan.