Puente del Pedrido, que enlaza Bergondo y PadernePatricia G. Fraga (El Ideal Gallego)

La odisea del puente inaugurado por Franco que cambió para siempre los viajes en Galicia

La obra del viaducto del Pedrido tardó 16 años en completarse, con un parón por la Guerra Civil

El puente del Pedrido, que conecta los municipios de Bergondo y Paderne, tiene una longitud total de 518 metros y, desde su entrada en funcionamiento hace más de 80 años, es clave en las comunicaciones entre las ciudades de La Coruña y Ferrol. Hasta 1997, con la entrada en servicio del tramo Guísamo-Miño de la AP-9, era la única forma de cruzar la ría de Betanzos sin tener que dar un importante rodeo. Hoy mantiene un papel fundamental porque lo emplean miles de personas que prefieren evitar el peaje de la autopista.

La gestación de esta infraestructura fue larga y se remonta a principios del siglo XIX. La construcción del puente comenzó en 1927 y no finalizó hasta 1943, cuando se cortó la cinta inaugural en un acto presidido por el jefe del Estado, Francisco Franco, y se permitió el tránsito de peatones y vehículos.

Los trabajos para hacer realidad este viaducto se vieron interrumpidos por el estallido de la Guerra Civil, lo que retrasó aún más una ejecución que ya había sufrido importantes dificultades previas. El ingeniero César Villalba asumió la construcción de la estructura, que fue terminada por Eduardo Torroja, encargado de diseñar el remate.

Recorrido

El proyecto se dividió en dos partes: el tramo central (que salva la ría mediante un «puente metálico parabólico de piso inferior», con 70 metros de luz, apoyado «sobre dos pilas de fábrica cimentadas por aire comprimido») y la «obra de hormigón armado», formada por tramos rectos sustentados por pilares de la misma fábrica, apoyados en el terreno por placas de cimentación, según detalla el propio Villalba en un artículo publicado en la ‘Revista de Obras Públicas’ en 1943. El viaducto consta de trece arcos y un tablero en la parte intermedia, que es su elemento más vistoso.

«Larga es la gestación de esta obra. Incluida la carretera de Puente del Porco a Muros en el plan de carreteras provinciales, hasta que, por virtud de la Ley de 13 de noviembre de 1896 pasó al Estado, figurando desde entonces en el plan de obras de aquel; hacia el origen de esta carretera, en la parte construida, se ofrecía una importante solución de continuidad: el cruce de la ría de Betanzos en el Pasaje del Pedrido, próximo a la desembocadura», relata Villalba.

Dificultades

El ingeniero Luciano Yordi redactó un primer proyecto para una estructura que salvase el paso de la ría en 1922, pero el documento no fue aprobado hasta dos años después. La adjudicación de los trabajos se realizó a Julián Dorao por un presupuesto total de 1.085.000 pesetas y las obras comenzaron en 1927.

Iniciados los trabajos, surgieron rápidamente discrepancias entre el proyecto y la actuación a realizar, por lo que se autorizó la remisión de un texto reformado. Durante la construcción se comprobó que no se podía ejecutar en seco la colocación de ciertos elementos debido a un error en la fijación de la altura de las mareas.

En 1928, varios ayuntamientos de la zona solicitaron aumentar el ancho proyectado para la calzada, petición que fue aceptada. Esto supuso la paralización temporal de las obras, ya que afectaba a la esencia de la estructura. En ese momento se designó a César Villalba como ingeniero para rehacer el estudio.

Poco después, ese mismo año, varios vecinos de Betanzos reclamaron que el puente se modificase para permitir el paso de las embarcaciones, medida que también se aprobó. «Las dos modificaciones aprobadas, aumento de anchura y de altura de rasante y las inherentes al replanteo y comienzo de las obras, implicaban, en realidad, el estudio de un proyecto nuevo en su totalidad», indica Villalba en la revista.

Finalización

Una vez definida la propuesta técnica, la empresa adjudicataria que había iniciado la obra solicitó la rescisión del contrato. Tras acordar el Estado la liquidación, los trabajos los concluyeron Ricardo Barredo y Esab Ibérica.

Eduardo Torroja asumió la finalización de la obra en la década de 1940 tras el parón provocado por la Guerra Civil. La revista ‘Informes de la Construcción’ recogió en la década de 1960 fragmentos de la memoria del proyecto, en la que Torroja expuso que debía encargarse del tramo central y que las armaduras acopiadas a pie de obra antes de la contienda estaban inservibles, por lo que fue necesario fabricar unas nuevas.

El puente del Pedrido quedó inaugurado el 15 de abril de 1943 en un acto presidido por Francisco Franco. En la actualidad, la titularidad corresponde a la Xunta de Galicia, que ha realizado diversas actuaciones de mantenimiento durante los últimos años.