Tarta de Santiago

Tarta de SantiagoXuan Cueto / Europa Press

Esta es la receta tradicional más antigua de Galicia y su ingrediente principal llegaba desde Levante

Su primera referencia data del año 1577 y fue en 1924 cuando se comenzó a utilizar la cruz de Santiago como adorno lo que llevó su éxito por toda Galicia y el resto del país

La tarta de Santiago, más que un simple postre, es un símbolo de tradición, historia y sabor. Desde sus humildes orígenes en la Edad Media ha conquistado paladares y corazones en todo el mundo. Cada bocado es un viaje a través de los aromas, los sabores y las historias que hacen de esta exquisitez una verdadera joya de la repostería española.

Si el Camino de Santiago se pudiese oler lo haría a tarta de Santiago y si se pudiese comer sabría a almendras. Su esponjosa composición y textura la han posicionado como una de las favoritas en la repostería española. Los ingredientes base de esta tarta son: almendras molidas, huevos, y azúcar.

Su forma tradicional es redonda y está cubierta con azúcar glas con la cruz de Santiago como seña típica de identidad. Es el postre más característico de Galicia y es un manjar que hoy en día cualquiera puede disfrutar, no como en sus orígenes que este dulce estaba reservado para las familias con gran poder adquisitivo.

Una receta digna de nobles

Se cree que la tarta de Santiago tiene un origen medieval. Antiguamente se conocía como «torta real» o simplemente «bizcocho de almendra». Era conocido por marcar el final de la ruta jacobea ya que se regalaba a los nobles tras completar el camino de peregrinación.

El ingrediente estrella de este delicioso postre gallego es la almendra. Aunque en Galicia no existen almendros, el consumo de este fruto seco data de la Baja Edad Media, cuando eran importadas desde el Levante español para fines gastronómicos y terapéuticos. Pero solo eran consumidas por la clase alta. Esta es la razón por la que la elaboración de este postre estaba relacionada con el poder económico de las familias. Era un manjar noble de clase alta que en su día se consideraba un lujo al alcance de muy pocos y que la aristocracia la consumía con fines terapéuticos.

Sin embargo, de lo que sí hay constancia es que en el año 1577 en la visita que el noble religioso Pedro de Portocarrero realizó a la Universidad de Santiago de Compostela, se le sirvió la torta real. Aunque no recibía el mismo nombre, la elaboración de este dulce era la misma: almendra molida, azúcar y huevos, cocido al horno y servido en una pieza o fragmentada en dos porciones individuales. Esto confirma la teoría de que se trata del mismo dulce que hoy se conoce como la tarta de Santiago.

De hecho, las receta de este bizcocho de almendras está recogida en el cuaderno de confitería que recopiló Luis Bartolomé de Leybar en torno a 1838. En este tratado se incluye otra composición muy parecida pero recubierta de a azúcar molida y denominada tarta de almendras.

La cruz de Santiago, característica distintiva de la tarta, apareció por primera vez en 1924, cuando la pastelería compostelana «Casa Mora» comenzó a decorar las tartas de almendra con esta silueta, logrando gran éxito en Galicia y en toda España.

La peregrinación a Santiago a través de las distintas rutas jacobeas, ha traído a Galicia, multitud de visitantes, lo que ha servido para divulgar el conocimiento de este producto típico de la repostería gallega fuera de sus fronteras.

La tarta de Santiago fue registrada como Indicación Geográfica Protegida (IXP) reconociendo su importancia cultural y gastronómica y cuya zona de elaboración abarca todo el territorio de la Comunidad Autónoma de Galicia.

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