Una peregrina, a su paso por Redondela, haciendo el Camino en compañía de su perro
Consejos para hacer el Camino de Santiago con perro: equipaje, ruta y alojamientos
Uno de los principales obstáculos para los peregrinos con perros es la disponibilidad de alojamientos que acepten mascotas
El Camino de Santiago es una de las peregrinaciones más emblemáticas del mundo, realizada cada año por miles de personas con diferentes motivaciones. Algunos lo recorren por razones religiosas, en busca de una experiencia espiritual o de fe. Otros lo hacen como un reto personal y otros deciden emprender el Camino en bicicleta, para sumar una dimensión deportiva al recorrido.
Sin embargo, en los últimos años ha surgido una nueva tendencia: recorrer el Camino de Santiago con un perro. Esta experiencia no solo refuerza el vínculo entre el peregrino y su mascota, sino que también convierte la aventura en un desafío adicional que requiere planificación y adaptación.
Desde la búsqueda de alojamientos adecuados hasta la garantía del bienestar del animal durante todo el trayecto, hay diversos aspectos que los 'perregrinos' deben considerar antes de emprender la marcha.
Consejos antes de emprender el viaje
Para que la experiencia del Camino de Santiago sea segura tanto para el peregrino como para el perro, es fundamental una buena planificación.
Antes de emprender la ruta, es recomendable realizar una visita al veterinario para asegurarse de que el animal está en óptimas condiciones físicas y llevar un botiquín con productos básicos para primeros auxilios.
Asimismo, es importante preparar el equipaje adecuado, que debe incluir agua y comida suficiente, un arnés cómodo, una correa resistente, juguetes para el descanso y bolsas para recoger sus desechos, asegurando así el respeto por el entorno y otros caminantes.
También es muy importante que, durante el recorrido, se mantenga al perro bajo control, ya que en el Camino pueden encontrarse otros peregrinos y animales, lo que podría generar situaciones imprevistas.
Además, hay que tener en cuenta que en algunos espacios, como iglesias o determinados albergues, el acceso de mascotas está restringido.
Otro aspecto clave es la adaptación a las condiciones climáticas, por lo que, en los meses más calurosos es importante evitar las horas de más temperatura para prevenir los golpes de calor. Beber constantemente y hacer paradas frecuentemente en zonas de sombra será fundamental para el bienestar del peregrino y su mascota.
Alojamientos y rutas 'pet-friendly'
Uno de los principales obstáculos para los peregrinos con perros es la disponibilidad de alojamientos que acepten mascotas. No todos los albergues permiten la estancia de animales, por lo que es fundamental planificar el recorrido con antelación para evitar llevarse sorpresas.
En las rutas jacobeas más populares, como el Camino Francés, el Camino Portugués desde Tui o el Camino Portugués por la costa desde Vigo, existen alojamientos como hostales, hoteles y campings que ofrecen espacios para viajeros con perros.
Pero además de contar con opciones de alojamiento dog-friendly, estas rutas ofrecen una infraestructura más completa para atender las necesidades de los perros y sus dueños.
Se pueden encontrar clínicas veterinarias, tiendas especializadas en alimentación y accesorios para mascotas, e incluso áreas de descanso donde los perros pueden relajarse después de una jornada de caminata.
Al estar bien señalizadas y presentar un nivel de dificultad moderado, estas rutas son una buena opción para los peregrinos que viajan con animales, asegurando una experiencia segura y cómoda para ambos.
Credencial y la Compostela canina
Al llegar a Santiago de Compostela, los peregrinos pueden disfrutar de una ciudad cada vez más adaptada a quienes viajan con mascotas. Existen parques, terrazas y establecimientos que permiten la entrada de perros, facilitando el descanso después de la larga travesía.
Además, es posible obtener la 'Perregrina', un certificado simbólico que acredita que el perro ha completado el Camino junto a su dueño.
Y esto es gracias a la Asociación Protectora de Animales del Camino (APACA), que desde 2018, promueve la credencial canina, un documento similar a la credencial tradicional del peregrino, que debe ser sellado durante la ruta y presentado en Santiago para obtener la Compostela Canina que ya la obtendrán tras haber completado al menos los 100 últimos kilómetros.
Aunque no tiene carácter oficial, esta iniciativa busca reconocer el esfuerzo de los perros y sensibilizar sobre el bienestar animal en las rutas jacobeas.
Y es que hacer el Camino de Santiago con un perro puede ser una experiencia inolvidable, pero requiere planificación y compromiso. Elegir la ruta adecuada, preparar bien el equipo y respetar las normas garantizarán que tanto el peregrino como su fiel compañero disfruten al máximo de esta aventura.