La maravilla del mes de ‘Historia National Geographic’ está en GaliciaTurismo de Galicia

La maravilla del mes de 'National Geographic' se esconde en Galicia: «Un alarde de arquitectura defensiva»

La prestigiosa publicación apunta que allí «la vida no era distinta de la de una aldea gallega tradicional de hace un siglo»

Galicia alberga uno de los patrimonios arqueológicos más significativos del ámbito celta europeo. Los castros, asentamientos fortificados que datan de la Edad del Hierro, adquieren especial relevancia en la comunidad gallega. Uno de ellos ha sido elegido como la «maravilla del mes» por la revista Historia National Geographic.

Una fortificación singular

Se trata del castro de Baroña, en el municipio coruñés de Porto do Son, destaca por su ubicación costera, su estado de conservación y su relevancia histórica. Según detalla la publicación, «el castro de Baroña fue un centro de poder galaico que resistió dos mil años entre el mar, el viento y la roca».

Se encuentra rodeado por el mar en tres de sus lados y conectado a tierra firme únicamente por un istmo de arena, lo que le otorga un aislamiento natural.

Como señala la revista, «el castro de Baroña puede entenderse como una enciclopedia de la arquitectura defensiva y doméstica de la Edad del Hierro».

El lugar, prácticamente oculto desde el mar, fue construido con criterios defensivos. «Es un yacimiento único dentro del sistema castreño gallego, un verdadero alarde de arquitectura defensiva en un emplazamiento espectacular», señala el artículo.

La estructura general del poblado se organiza en cuatro recintos escalonados, todos construidos en piedra. El primero, ubicado en el istmo, está delimitado por una muralla de más de seis metros de ancho, formada por dos muros paralelos con relleno de arena y piedras.

Castro de BaroñaTurismo de Galicia

En el segundo nivel o plataforma se encuentra una puerta principal flanqueada por bastiones y una rampa de acceso que da paso a un conjunto de dieciséis viviendas.

Al tercer recinto se accede mediante unas escaleras entre pilares, elementos que podrían haber formado parte de una estructura cubierta, y el cuarto ocupa la cima de la península, donde se detectan signos de intensa ocupación.

La vida cotidiana en el castro

«Baroña vivía del mar, simbólica y económicamente», afirma el reportaje de la prestigiosa publicación, que destaca también la existencia de talleres artesanales y la presencia de ganado ovino de pequeño tamaño.

El asentamiento estuvo ocupado entre el siglo IV a.C. y el siglo I d.C. Durante ese tiempo, sus habitantes desarrollaron una forma de vida adaptada al entorno marítimo.

Los restos arqueológicos indican la existencia de una estructura social organizada, con viviendas especializadas, zonas de trabajo y espacios posiblemente destinados a funciones rituales.

La vida cotidiana incluía actividades como la pesca, el pastoreo, la elaboración de cerámica o el tejido. «La vida en Baroña no era distinta de la de una aldea gallega tradicional de hace un siglo», apunta la revista.

Hoy, el castro de Baroña representa uno de los ejemplos más completos de la arquitectura castreña en Galicia. Su valor reside en su antigüedad y en su capacidad de mostrar, a través de sus piedras, cómo vivía una comunidad hace más de dos milenios. «Representa el hogar de una comunidad que creó las bases de lo que es la Galicia actual», concluye la revista, que lo presenta como símbolo de identidad y resistencia cultural.