Protesta por la inseguridad realizada por los vecinos de Os Mallos, en La Coruña, en 2021
El drama de vivir junto a un narcoedificio de La Coruña: «Sentimos rabia y miedo»
Vecinos y comerciantes han alertado de los problemas que generan los inquilinos de un inmueble de la ronda de Outeiro
Los vecinos del barrio de Los Mallos, en La Coruña, protagonizaron en 2021 una masiva protesta «por las ocupaciones y los narcopisos» delante de un narcoedificio de la ronda de Outeiro que tuvo una importante repercusión. Cinco años después, este inmueble sigue de plena actualidad en esta zona de la ciudad.
«Es terrible. Sentimos rabia y miedo», asegura María Martínez, un nombre ficticio del que hemos hecho uso por su miedo a denunciar en público los problemas que generan los inquilinos de este edificio que se ubica en un punto de mucho tránsito peatonal y de vehículos.
El panorama que describe es desolador. El patio de luces de este problemático inmueble acumula colchones abandonados y bolsas con excrementos. El trasiego de toxicómanos es constante y las escenas de prostitución y consumo en plena calle se han vuelto parte del paisaje cotidiano.
La familia de María Martínez es propietaria de un inmueble que destina a alquiler y que se encuentra situado en la misma zona. Ya sufre las consecuencias de la inseguridad. En plena crisis de la vivienda en La Coruña y en toda España por la falta de oferta en el mercado, la gente prefiere no arrendar una vivienda aquí al percatarse del peligro cercano.
«Vienen a ver los pisos, ven el ambiente que hay fuera y se dan la vuelta. No quieren quedarse aquí», lamenta Martínez. También pone el foco en que esta situación es «peligrosa» porque «revientan portales» y pueden hacer «cualquier cosa».
La problemática, que se ha agravado drásticamente en el último año y medio, no solo afecta a los vecinos del barrio. Los negocios locales sufren las molestias constantes a sus clientes, y muchos vecinos ya evitan caminar por delante de este narcoedificio. «Hay mucha gente que no se atreve a pasar por la acera. Por la noche se escuchan gritos y amenazas entre ellos», denuncia.
«Es un ir y venir de yonquis. Tenemos mucho sufrimiento y miedo», alertaba El Debate ya hace dos años una comerciante que prefería mantenerse en el anonimato. También se lamentaba porque los policías «no responden» ante esta situación.
Los residentes de Los Mallos ya han salido a la calle en varias ocasiones para pedir una solución a problemas como el de este narcoedifico y de otros puntos conflictivos. En 2024 protagonizaron una cacerolada contra la actividad de los propietarios de una vivienda situada en la calle Vizcaya, a los que acusan de traficar con drogas. Se pudieron escuchar consignas como «vecina, no vendas heroína» o «no queremos cocaína».