Cultivo de regadío
Córdoba, la provincia más castigada con el regadío, pierde rentabilidad agraria
En la última década se ha reducido el cultivo de algodón a la mitad y el girasol en un 35%
La rentabilidad del campo cordobés pierde enteros progresivamente y hay cultivos que han sido históricos en la provincia y que a día de hoy son testimoniales cuando no han desaparecido. Esta voz de alerta ante las decisiones de terceros que repercuten directamente en el campo la ha lanzado el representante de las Cooperativas Agroalimentarias, Rafael Sánchez de Puerta, en el transcurso de la concentración celebrada este miércoles en el bulevar del Gran Capitán convocada además por Asaja, UPA y COAG.
Esta situación tiene una incidencia directa en el problema de la despoblación que sufren las zonas rurales. La emigración de los municipios con una economía que depende de la agricultura y la ganadería -que en Córdoba son la mayoría- se frena con una mayor rentabilidad de sus explotaciones y no con la concesión de ayudas, como sucede en la actualidad.
Sobre esto, Sánchez de Puerta ha puesto el foco en los cultivos de secano, de los que ha dicho que «se han caído completamente», ya que «es tremendamente difícil sacarles rentabilidad y ahí nos hemos quedado los últimos de toda Andalucía». Esta situación se da con una curiosa paradoja que ha explicado como es que la provincia de Córdoba es la que más agua almacena de toda Andalucía, el 50 por ciento de toda la región, «y solamente tenemos un 16 por ciento de superficie regable», lo que ha calificado de «absolutamente insuficiente y con eso, desde luego, la agricultura cordobesa no tiene ningún futuro".
De «la más próspera» a «la falta de rentabilidad»
Sánchez de Puerta ha explicado que hay una serie de circunstancias que han originado que Córdoba pase de «ser la agricultura más próspera que había en Andalucía, con la riqueza de nuestros secanos, a tener una falta de rentabilidad absoluta».
Este experto desgrana las razones que han sumido al campo cordobés en esta situación, como es el caso de «la caída de rentabilidad de los secanos, la subida de los costes, por el cambio climático, por la falta de producción».
Esta situación no es nueva y se viene arrastrando desde hace muchos años. El cultivo que más lo ha sufrido es el cereal que, añade, «como el cereal ha dejado de ser rentable la huída es hacia el olivar», donde se genera una gran diferencia entre la rentabilidad del olivar de regadío, con sus variedades de intensivo y superintensivo, y el de secano, que es el tradicional, que puede llevar a su abandono «si no se toman medidas urgentes y drásticas».
Menos girasol, menos algodón
Pero el cereal no es el único cultivo castigado por esta situación. la superficie sembrada de girasol en la provincia de Córdoba se ha reducido un 35 por ciento en los últimos diez años y, en el mismo periodo de tiempo, el cultivo del algodón ha pasado de las 5.566 hectáreas a sólo 2.386; es decir, la mitad.
El responsable de las Cooperativas Agroalimentarias destaca también la influencia que esta situación tiene en el empleo. En su opinión, falta mano de obra, algo que se nota en cultivos concretos, como el olivar, sobre lo que afirma que «no se se están adoptando las medidas suficientes».