Edificio Lovera, de Rafael de La-Hoz, en la calle Jesús y MaríaJC

Modifican el aspecto de un edificio de Rafael de La-Hoz al carecer de protección

El Colegio de Arquitectos de Córdoba «la importancia de respetar la arquitectura contemporánea de interés»

Un edificio de Rafael de La-Hoz situado en la calle Jesús y María está perdiendo una de sus señas de identidad. Se trata del gresite, un revestimiento cerámico muy usado por este arquitecto cordobés y que le proporcionaba una especial singularidad por su combinación cromática.

La actuación que se acomete en la actualidad consiste en la sustitución del gresite por un revestimiento monocapa pintado en blanco. Esta intervención es posible dado que la arquitectura moderna situada en el casco histórico carece de cualquier tipo de protección.

Una fachada muy singular

El conocido como edificio Lovera data de 1957. Ocupa dos parcelas de la calle Jesús y Maria y hace esquina con la calle Rodríguez Sánchez. El arquitecto Francisco Daroca, en su tesis doctoral sobre De La-Hoz, al describir el exterior del inmueble dice que «un rítmico loteo de terrazas individuales va a generar una neoplástica, casi mondriánica, fachada a Jesús María, para cuyo colorido de composición a base de gresite será indispensable la colaboración de Tomás Egea Azcona».

La eliminación del revestimiento original altera el proyecto de Rafael de La-Hoz. Este elemento, el gresite, muy usado en la década de los años 50, es hoy día difícil de replicar. El arquitecto Rafael Zurita, buen conocedor de la arquitectura cordobesa de este periodo, señala que a otros edificios del mismo autor, uno en la avenida de Medina Azahara y otro en Infanta Doña María, se les ha despojado de este material , ya que «optan por soluciones más inmediatas y no sé si necesariamente más económicas».

El valor del colorido

En el caso del edificio Lovera, reconoce Zurita que «el interés era la combinación cromática», surgida de la colaboración con Tomás Egea, que dio como resultado una fachada que alternaba de forma estudiada diversos colores. Si una vez retirado el gresite se recuperara el colorido original «algo es algo», reconoce este experto.

En el caso de Córdoba, los edificios contemporáneos ubicados en el casco histórico carecen de cualquier tipo de protección, salvo casos muy concreto, como es el caso de la Cámara de Comercio, obra del mismo autor. Al estar en este desamparo, pueden sufrir algún tipo de modificación o, en el peor de los casos, ser víctimas de la piqueta.

La necesidad de una mayor protección

Por este motivo, el Colegio de Arquitectos de Córdoba se ha ha pronunciado ante esta intervención en la calle Jesús y María al recordar «la importancia de respetar la arquitectura contemporánea de interés, a pesar de que por el momento no exista una protección oficial sobre la mayoría de estos edificios, algunos de los cuales sí han sido reconocidos por los Premios de Arquitectura Félix Hernández o por la Fundación Docomomo».

La Gerencia Municipal de Urbanismo dio un primer paso en 2023 al presentar un catálogo de bienes protegidos con construcciones de los siglos XX y XXI que aún no está aprobado definitivamente. Se trata de poco de 200 elementos con una singularidad: ninguno de ellos se encuentra en el casco histórico. En esta zona rige el Plan Especial de Protección del Casco Histórico que, como explica Zurita, «se aprobó en 2003 con criterios de los años 90», lo que deja «en un limbo» toda la arquitectura contemporánea.

Por estas razón, Rafael Zurita hace un llamamiento a la protección de la arquitectura más reciente de valor situada en esta zona de la capital, porque «o se pone el foco en el casco o se pierde, no por derrumbe o demolición, sino por estas actuaciones» como la del edificio Lovera.