Estudio del glaucoma en el hospital La Arruzafa de Córdoba.La Voz de Córdoba

Entre el 2 y el 5% de los cordobeses tienen riesgo de padecer glaucoma

Hoy se celebra el día mundial de esta enfermedad relacionada con la presión intraocular

Entre el 2 y el 5% de los cordobeses tienen riesgo de padecer glaucoma, la primera causa de ceguera irreversible en el mundo junto a la diabetes, y la segunda como causa de ceguera general tras las cataratas. El glaucoma supone pérdida de visión debido al daño en el nervio óptico producido por el aumento de presión intraocular. «Los principales factores que influyen en ella son la edad, componentes hereditarios, la propia diabetes y la miopía alta», explica el oftalmólogo del hospital Reina Sofía, Rafael Sánchez Pedraza, en el Día Mundial del Glaucoma que se celebra hoy, jueves, 12 de marzo.

Los oftalmólogos Antonio Hidalgo (coordinador de la unidad de glaucoma) y Teresa Laborda, ambos del Hospital La Arruzafa, indican que «nueve de cada diez casos podrían evitarse si a partir de los 40 años se llevan a cabo revisiones periódicas. Es justo en estas revisiones, cuando suelen detectarse la mayoría de los casos. «Son muy pocos los pacientes que se diagnostican cuando han perdido visión, ya que eso sucede cuando el glaucoma está muy avanzado». Estas revisiones deberían ser más constantes a partir de los 40 años, como señalan desde el hospital La Arruzafa. «En sus primeras etapas, el glaucoma es completamente asintomático, el ojo no duele, no pica ni se pone rojo, de ahí la importancia de dichas revisiones», añaden los doctores de este centro ubicado en las faldas de la sierra de Córdoba. El presidente de la Sociedad Andaluza de Oftalmología y oftalmólogo del hospital Quironsalud, Rafael Giménez recuerda que «hay otros factores vasculares, mecánicos o genéticos pero más difíciles de tratar».

Gotas, láser o cirugía

¿Qué sucede una vez que se detecta glaucoma a un paciente en una de estas revisiones periódicas? «El tratamiento principal suele ser con varios tipos de gotas y a distintas dosis, según el caso, con lo que se consigue en muchas ocasiones que el glaucoma avance con lentitud; aunque otras veces se tiene que aplicar láser», precisa el oftalmólogo del Reina Sofía. Pero no siempre es suficiente. En ocasiones, como añaden Antonio Hidalgo y Teresa Laborda «hay que recurrir a la cirugía».

De manera más concreta, el glaucoma se produce por «un aumento de presión en la salida del humor acuoso de un ojo, donde se produce normalmente una obstrucción, que puede surgir por muchas patologías o, sencillamente, por la edad», declara Sánchez Pedraza. El humor acuoso del ojo debe fluir constantemente, y se drena en el conocido como ángulo de drenaje. Ese proceso constante mantiene estable la presión intraocular, pero cuando el fluido se acumula por las obstrucciones comentadas, la presión se incrementa.

Hace menos de una año, el hospital Reina Sofía mejoró su sistema de detección precoz del glaucoma. «Hasta el momento se realizaba una prueba de campo visual, por la que había que colocar una serie de lentes con dioptrías concretas», recuerda Sánchez Pedraza. «Ahora contamos con un nuevo aparato que tiene una lente líquida, en la que introducimos los datos en el programa de campo visual, y es la propia lente la que se autorregula».

También existe el llamado glaucoma de tensión normal, como indica Sánchez Pedraza, una variante de la enfermedad ocular en la que se produce daño progresivo en el nervio óptico y pérdida del campo visual, a pesar de que la presión intraocular se mantiene en rangos estadísticamente normales. Aunque su causa exacta se desconoce, los especialistas lo vinculan con una fragilidad vascular o a una sensibilidad genética del nervio óptico ante niveles ordinarios de presión. En este caso, su diagnóstico suele ser tardío debido a la ausencia de síntomas iniciales y a que las pruebas de presión rutinarias no detectan anomalías, requiriendo estudios específicos de fondo de ojo y campimetría para su identificación.

Rafael Giménez, presidente de la Asociación Andaluza del Glaucoma, manifiesta que «esta semana se celebra el día del Glaucoma y hacemos coincidir nuestro congreso de la Sociedad Española de Glaucoma, este año la sede es Toledo y cuenta con presencia internacional». En este congreso «se discuten las últimas novedades en tratamiento médico y quirúrgico y se trabaja para que los últimos avances sobre esta enfermedad lleguen a nuestros pacientes».

Sospechosos de glaucoma

Ser un «sospechoso de glaucoma» define a un paciente situado en la frontera del diagnóstico, donde existen indicios clínicos pero no una confirmación de la enfermedad. Esta etiqueta médica se asigna cuando se detecta una presión intraocular superior a los 21 mmHg o una morfología atípica en la cabeza del nervio óptico, sin que las pruebas de campo visual muestren aún un deterioro real propio del glaucoma. De hecho, a veces se habla de glaucoma limítrofe o incluso de pre-glaucoma. No se trata de una enfermedad declarada, sino de un estado de vigilancia activa basado en el riesgo estadístico. El rigor científico obliga aquí a realizar un seguimiento con tecnologías de imagen como la OCT, buscando detectar cambios microscópicos antes de que la pérdida de visión sea irreversible. En esencia, es una categoría preventiva donde el oftalmólogo prima la observación minuciosa sobre el tratamiento inmediato aún no necesario.