Óxido nitroso o gas de la risa requisado en Trassierra, Córdoba

Óxido nitroso o gas de la risa requisado recientemente en TrassierraLa Voz de Córdoba

De las ‘fiestas de la risa’ al botellón: el peligroso salto del gas hilarante a las calles de Córdoba

Nacido hace más de dos siglos como entretenimiento burgués antes de llegar a los quirófanos, el gas de la risa se extiende por las reuniones multitudinarias en el mundo del ocio

El primer caso registrado en el que las autoridades intervinieron en un asunto relacionado con el óxido nitroso, el conocido como gas de la risa, fue en agosto de 2024, según fuentes de especialistas de la Comandancia de la Guardia Civil de Córdoba. Esta sustancia que está extendiéndose rápidamente por Europa, ha comenzado a hacerlo por la provincia. Sin ir más lejos, recientemente, en la feria de Trassierra, la Benemérita detenía a dos hombres que estaban distribuyendo esta droga en puntos de reunión de jóvenes para hacer botellón. Fruto de ello también se requisaron algunas bombonas usadas para inflar los globos en los que se consumen. «No disponemos de datos que permitan hablar de una gran proliferación en Córdoba, si bien los datos a nivel nacional y europeo sí señalan que existe un consumo en aumento, debido a la facilidad de acceso y la no percepción del peligro y riesgos que conlleva para la salud de los consumidores», resaltan las mismas fuentes. Aunque las incautaciones y detenciones son, de momento, escasas, es de suponer que la tendencia continental y nacional termine por irradiar todo el territorio.

Como indican las fuentes especializadas de la Guardia Civil cordobesa, el perfil del consumidor de gas de la risa es muy joven (entre 18 y 25). Suele consumirse en grandes reuniones, como botellones o cualquier otra multitudinaria relacionada con el ocio. «La venta de este tipo de sustancia no está prohibida pasa su uso autorizado y controlado como fármaco o para su uso en restauración, por tanto, se puede adquirir a través de internet y otros establecimientos», precisa la Guardia Civil. «No obstante, su uso recreativo si está prohibido, pudiendo acarrear penas de prisión de 6 meses a 3 años según el artículo 359 del Código Penal»

De esta manera, «si se está consumiendo en espacio público se puede tratar de una infracción administrativa por tenencia y consumo de sustancias estupefacientes en lugares y vías públicas, recogida en la Ley Orgánica 4/2015 de Seguridad Ciudadana; y si se está distribuyendo para consumo recreativo de terceros se puede tratar de un supuesto delito contra la salud pública por tráfico de drogas», detallan las fuentes consultadas. A todo esto hay que añadir que «afecta a conductores y, como en el caso de cualquier otra droga o fármaco, cuando existe una sintomatología que evidencie que el conductor se encuentra bajo sus efectos, se puede incurrir en un delito contra la seguridad vial». En estos momentos, el principal reto para la Guardia Civil cordobesa es «detectar y prevenir el consumo de una sustancia que tiene usos legales, pero que está siendo utilizada con fines recreativos, además de concienciar sobre los elevados efectos perjudiciales que conlleva para la salud y los peligros de su consumo para actividades como la conducción de vehículos bajo sus efectos».

Una curiosa historia

El anestesiólogo de hospital San Juan de Dios, Luis Soto Carandell, rememora cómo el gas de la risa o gas hilarante se utilizaba ya de forma recreativa hace 200 años, en el siglo XIX, como aderezo de las laughing parties o fiestas de la risa. «Se pusieron entonces de moda como otras drogas, por ejemplo la cocaína». El gas, como indica Soto Carandell, se había descubierto en la década de los 70 del siglo XVIII, pero no es hasta 1844 que se descubren sus efectos anestésicos. Fue cuando uno de los padres de la anestesia, Horace Wells, asiste a una fiesta con elementos circenses en la que uno de los asistentes había ingerido gas hilarante. Observó que, al golpearse la pierna de forma muy severa contra un banco «seguía tan campante». La fiestas de la risa, continúa este anestesiólogo, también ese llamaban festines del protóxido. En ellas Wells profundiza en el estudio del efecto analgésico de esta droga, por lo que se va introduciendo en el ámbito médico, «al principio en el ámbito de los dentistas y también con alguna que otra demostración que no salía todo lo satisfactoriamente que se pretendía en ese momento». De hecho, Wells, tras algún problema grave con pacientes, se sintió incomprendido y terminó suicidándose.

Un monumento a Horace Wells, uno de los padres de la anestesia

Un monumento a Horace Wells, uno de los padres de la anestesiaLa Voz de Córdoba

Actualmente, de hecho, se sigue utilizando «no demasiado pero sí como coadyuvante para otros gases o para algún tipo de sedación en la que el paciente necesita estar un poquito disociado», señala Soto, remarcando que siempre se hace con la pertinente monitorización y vigilancia. «Lo utilizamos sobre todo en obstetricia, donde tenemos unas bombonas que son para el alivio del dolor de parto en los momentos en los que se está decidiendo si se pone o no la epidural según la evolución del caso pero ha habido alguna contracción fuerte», especifica. También como coadyuvante «para los gases anestésicos en el quirófano, como sevoflurano y el desflurano, que son los que se utilizan en España, o con halotano e isoflurano en el campo de la veterinaria». Lo que hace el óxido nitroso, si por ejemplo se emplea como coadyuvante de sevoflurano «es disminuir la necesidad y los requerimientos de ese fármaco, permitiendo que el paciente se despierte más rápido en el ámbito de la cirugía mayor vascular, lo que puede permitirle irse para casa el mismo día»

Perjuicios en los jóvenes

Con respecto a su uso recreativo, Soto Carandell señala que se debe sobre todo a sus rápidos efectos e igualmente veloz desaparición, lo que no quiere decir que no produzcan notables perjuicios a sus jóvenes consumidores. El anestesiólogo advierte con respecto a este asunto que se debe a su uso reiterado en situaciones de ocio. En primer lugar, al inhalarlo de forma repetida y en estado prácticamente puro, se deja de respirar el oxígeno necesario, lo que puede causar una situación de hipoxia o privación de oxígeno similar a la asfixia. «También se ha demostrado en el campo de la anestesia, donde se usa en dosis bastante menores, que puede producir neuropatías agudas en personas con predisposición o, por ejemplo, en personas alcohólicas». Además, prosigue «puede también producir alteraciones metabólicas, se sabe, de hecho, que puede disminuir el efecto de la vitamina B12, lo que puede generar una anemia megaloblástica», pormenoriza. Otras enzimas se pueden ver igualmente inhibidas por el gas hilarante hasta «producir una disminución de la mielina, que es lo que protege el sistema nervioso, provocando neuropatías periféricas, o bien encefalopatías con alteraciones psiquiátricas en el futuro».

Para administrar el gas, se emplean bombonas, y aunque el consumo se suele pasar a globos, si se consume directamente de las primeras o se libera de forma precipitada y deficiente cerca del rostro, puede añadir quemaduras. Como vemos, y haciendo la broma tonta, el gas de la risa puede llegar más bien a ser dramático con un consumo prolongado o inadecuado. Y en el campo del ocio... es siempre inadecuado.

El balance actual sitúa al óxido nitroso en una encrucijada entre su vertiente clínica y los riesgos de su deriva recreativa. Mientras los profesionales de la salud recuerdan que las consecuencias orgánicas —desde hipoxias hasta neuropatías severas— son un riesgo latente en el consumo de ocio, las fuerzas de seguridad centran sus esfuerzos en contener una oferta accesible que se expande por la provincia. La respuesta ante este fenómeno requerirá consolidar la labor preventiva y el control administrativo para evitar que el uso inadecuado de este gas se consolide entre los jóvenes cordobeses.

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