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Crecen la posibilidades de que seamos víctimas de una ciberestafa

Los ciberdelitos aumentan en Córdoba un 60% en los últimos cuatro años

Los delitos realizados a través de internet han crecido exponencialmente a lo largo de los últimos años. Ya es raro encontrar a alguien que no haya sido, o conozca a alguien, víctima de una usurpación de identidad o del uso fraudulento de su tarjeta de crédito. En las estadísticas del Ministerio del Interior crece año a año este apartado y en el caso de Córdoba uno de cada cuatro delitos que se cometen es a través de las nuevas tecnologías.

Si se analiza el balance ofrecido por Interior sobre la criminalidad en la provincia de Córdoba durante el primer semestre del año se observa la evolución de los tipos de delitos más comunes. La mayoría de ellos experimenta una ligera bajada respecto al año pasado salvo el relativo a la cibercriminalidad, que sube debido a que en una localidad, concretamente Montilla, este apartado ha crecido un 144,2 por ciento, debido a que las estafas informáticas han pasado de 32 en 2025 a 109 este año, lo que supone un crecimiento del 204,6 por ciento que desbarata toda la estadística.

Desde la Comandancia de la Guardia Civil de Córdoba señalan que este fenómeno tan localizado en una localidad concreta se debe precisamente al propio 'modus operandi' de los ciberestafadores. Desde un país lejano con una legislación laxa en la materia comienzan a hacer pruebas hasta que alguien pica y es normal que una vez conseguida la víctima se ceben en esa localidad, por lo que en esta ocasión es Montilla, como también recientemente ocurrió en Dos Torres, y en el próximo semestre puede ocurrir en otra localidad de España. O del mundo.

La lucha contra este tipo de delitos es compleja. Desde el Instituto Armado explican que «el ciberestafador no es algo que podamos controlar al actuar desde fuera de España aunque sí podemos actuar en prevención e investigación». La mecánica es siempre parecida, desde la suplantación de identidad a hacerse con los códigos bancarios para tener libre acceso a las cuentas corrientes de las víctimas, ya sea a través de llamadas telefónicas o de 'hackeo' de los ordenadores.

El covid fue el inicio

La Guardia Civil tiene uno de los equipos de investigación más brillantes en esta materia. Ellos detectaron que el crecimiento de los ciberdelitos se inició con el covid, cuando aumentaron las compras de todo tipo a través de internet debido a los confinamientos, por lo que abundó la circulación de datos bancarios, lo que provocó «un crecimiento exponencial».

El Ministerio del Interior comenzó a dar los datos concretos de la cibercriminalidad en 2022. Hasta ese momento estaban encuadrados en el apartado «resto de infracciones penales». Su aumento adquirió tal volumen que se mereció un epígrafe propio en las estadísticas. Aquel año, Córdoba registro 2.572 ciberdelitos en el primer semestre del año y en el mismo periodo de 2026 han crecido hasta los 4.253, lo que supone una subida del 60 por ciento.

Los ciberdelitos en la provincia

En el resto de localidades cordobesas mayores de 20.000 habitantes la evolución de las cifras ha tenido un comportamiento desigual. Así, en Cabra bajararon un 25,7 por ciento, y en Lucena, un 12,4 por ciento; mientras crecieron en Palma del Río, un 47,1 por ciento; en Priego de Córdoba, un 27,4 por ciento, y en Puente Genil, un 21,1 por ciento. En la capital sólo descendió un 6,6 por ciento.

Como insisten desde la Comandancia de la Guardia Civil de Córdoba, la lucha contra el ciberdelito se articula en dos vías: prevención e investigación. Sobre la primera de ellas, el Instituto Armado despliega campañas informativas a base de charlas y demás material dirigido a los colectivos más vulnerables. La investigación tiene como punto de partida la colaboración ciudadana y se desarrolla a través de equipos altamente especializados con resultados generalmente satisfactorios.