Anaqueles de la Librería Luque
«El lector cordobés es peculiar a la hora de comprar libros»
El Día del Libro llega con datos positivos sobre la lectura mientras libreros y editores en Córdoba detectan cambios en los hábitos, el auge de los jóvenes y la fortaleza del papel
La lectura goza de buena salud en España y Córdoba no es una excepción. El último Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros en España 2025 sitúa en torno al 66 % la población que lee en su tiempo libre, el dato más alto registrado, y cerca del 70 % si se incluye la lectura por estudios o trabajo. Un contexto que también perciben a pie de calle tanto una librería centenaria como Librería Luque como un grupo editorial autóctono como Almuzara, que se codea con los grandes del país.
Ese buen momento también se nota en quién entra por la puerta. «Está creciendo el lector joven, quién lo iba a decir», apunta Andrés Alonso, socio de la Librería Luque, que lleva años viendo más presencia de público juvenil, también en la Feria del Libro. Los datos lo respaldan: los jóvenes, especialmente entre 14 y 24 años, figuran entre los grupos más lectores del país. «Parece que los colegios e institutos están haciendo una labor buena, cambiando de clásicos a libros actuales, y los niños se están enganchando», añade.
Desde la edición, Javier Ortega, editor de Almuzara y director de Berenice, confirma ese diagnóstico: «El mercado del libro está viviendo un crecimiento sostenido desde la pandemia», especialmente en el ensayo divulgativo, la historia y, en menor medida, la narrativa. Un crecimiento que, en su caso, se traduce en expansión: el grupo ha reforzado su posición nacional en los últimos años pero manteniendo su sede en Córdoba.
Ambos coinciden además en algo que durante años se puso en duda: el papel no solo resiste, sino que sigue siendo el formato principal. «Donde se ponga el papel…», resume Alonso. «Los libros electrónicos acaban casi todos en el fondo del cajón», afirma, rebajando el impacto real del formato digital. Ortega lo confirma desde la editorial: «El libro físico se ha consolidado como el formato predominante», pese al avance del audiolibro y el e-book, que crecen pero no sustituyen.
Qué se lee
Más allá del formato, también hay coincidencia en los gustos. La historia y la no ficción están tirando con fuerza. «Al lector cordobés le gusta mucho la historia», explica Ortega, que apunta a un interés claro por el pasado de España, el mundo mediterráneo y el legado andalusí. A eso se suma, añade, «un arraigo muy fuerte de la identidad cultural local», que empuja la demanda de libros vinculados a Córdoba.
Javier Ortega
Ese interés se ve cada día en el mostrador. «Los temas locales venden muchísimo», confirma Alonso. Pone ejemplos recientes, como publicaciones vinculadas a la ciudad o a su cultura, que encuentran una respuesta rápida entre los lectores. Desde la edición, Ortega menciona autores cordobeses que están funcionando bien, como Alberto Monterroso o Alejandro López Andrada, ambos con nuevos títulos recién publicados, y destaca la aparición de nuevos narradores: «Se está notando una generación con mucha vitalidad».
El tirón de la divulgación también se refleja en fenómenos editoriales. Colecciones como Eso no estaba en mi libro de…, centradas en explicar de forma accesible materias que tradicionalmente resultaban áridas, se han convertido en uno de los grandes éxitos del grupo. A ello se suman títulos de largo recorrido como El arte de pensar, de José Carlos Ruiz, que acumula ediciones y ha conectado especialmente con lectores jóvenes. «Eso indica que hay una receptividad muy grande por parte de la gente más joven», subraya Ortega.
Cómo se compra
Pero una cosa es leer más y otra cómo se compran los libros. Ahí es donde aparece una de las notas más llamativas. «El cordobés es raro a la hora de comprar», afirma Alonso, que describe situaciones difíciles de explicar: clientes que encargan un libro, lo tienen disponible en la librería y aun así «deciden adquirirlo en Madrid». «Es cosa extraña, pero es verdad», insiste.
Ese comportamiento convive con otro fenómeno cada vez más visible: el peso del comercio online. Aunque Alonso reconoce que plataformas como Amazon «asustaban mucho al principio», considera que su impacto en el día a día de la librería es hoy menor de lo que se temía, convencido de que el lector sigue valorando el libro físico y la experiencia de compra directa.
El que resiste, vence
En ese escenario, las librerías tradicionales siguen adaptándose. En el caso de Luque, la clave pasa por mantener un fondo amplio y diferenciado. «Lo que no se encuentre aquí, no se encuentra en ningún sitio», resume Alonso. La estrategia se basa en ofrecer variedad: desde autoayuda, psicología o filosofía hasta historia y una sección juvenil que ocupa buena parte del espacio.
Desde la edición, el crecimiento se apoya en una combinación de catálogo y autores. Almuzara ha ampliado su presencia en el mercado nacional y ha incorporado nuevas voces, sin renunciar a su identidad. «Estamos jugando la Champions y a veces les ganamos a los grandes», explica metafóricamente Ortega, que insiste en el buen momento del libro como industria cultural.
Por cierto, en esta jornada la Luque aplica un diez por ciento de descuento en los libros y obsequia además a sus clientes con un clavel.