Javier Romero y Rufino Gomera, en la presentación de 'Morante, del calvario a la gloria'JC

«Si Morante fuera de Córdoba sería califa 'in pectore'»

El periodista Javier Romero presenta en el Museo Taurino el libro sobre el diestro escrito junto a Diego Sánchez de la Cruz

En la extensa y rica bibliografía taurina existente, hay pocos casos, acaso ninguno, en el que un libro esté dedicado exclusivamente a una única temporada de un torero. Para que esto ocurra se tienen que dar dos requisitos: uno, que el diestro haya hecho historia ese año y, dos, que alguien lo sepa contar bien.

Ambos factores confluyen en 'Morante, del calvario a la gloria' (Jarana Editores), donde el periodista cordobés Javier Romero Jordano y su colega Diego Sánchez de la Cruz ponen en pie la última temporada del diestro de La Puebla del Río, la misma que remató el 12 de octubre con el corte de coleta en la plaza de las Ventas, momentos antes de que los dos kilómetros que separan el coso madrileño del Hotel Wellington fuesen una eclosión de júbilo como no se recordaba.

Javier Romero estuvo allí, vivió ese momento y, como le ha contado al crítico Rufino Gomera en la presentación del libro celebrada en el Museo Taurino, las notas que a trompicones redactó en su teléfono móvil para 'Libertad Digital' fueron el germen de lo que luego cobró forma al fusionarse su texto con el de Sánchez de la Cruz y enriquecerse con 70 cuidadas fotografías.

Morantista confeso y sin complejos, Javier Romero ha analizado la tauromaquia de su diestro y ha resaltado a todos aquellos toreros que han nacido a la orilla del Guadalquivir, como es el caso. «Si Morante fuese cordobés sería califa 'in pectore'. Habría que nombrarlo», ha defendido.

La lucha contra sí mismo

En el acto se ha abordado también el problema de salud mental que padece, que le lleva a recibir sesiones de electroshock y una fuerte medicación. «Por esto, su calvario es luchar consigo mismo, que le lleva a ese tratamiento tan duro para estar bien, para ponerse delante de un toro, jugarse la vida y hacer una obra de arte».

También se ha abordado su fijación con Joselito, con el que «hay un hilo conductor, pero también con Paula, Pepe Luis y con El Guerra», ha apuntado el coautor, quien también ha analizado la evolución del maestro. En su opinión, «durante mucho tiempo ha sido objeto de burla, de chiste y la gente se lo tomaba a broma pero a partir de la pandemia es consciente de lo que es capaz de hacer» y ahí surge el Morante de nuestros días, el ídolo de una juventud que «en la época de la inteligencia artificial se han encontrado con algo que es auténtico».