Adrián Fuentes, en el partido ante el Valladolid
El Córdoba CF se impone al Valladolid desde la paciencia (3-1)
Guardiola resurgió con dos goles, que se sumaron al primero de Requena
El Córdoba salió al Nuevo Arcángel con más novedades de las habituales y con la intención clara de mandar desde el balón. La ausencia obligada de Trilli reordenó piezas en la defensa y provocó movimientos en cadena que acabaron dando la alternativa a Mikel Goti en el once inicial. Al otro lado, el Valladolid apostó por retoques defensivos y un ataque renovado, con Biuk y Erlien como caras nuevas en las bandas y Chuki como principal referencia ofensiva.
El partido arrancó con homenaje y continuó con un aviso serio. Nada más comenzar, el Córdoba pisó área rival con peligro y rozó el gol en una acción que dejó a Goti solo para definir. No fue la única. En apenas unos minutos, Adrián Fuentes y Albarrán también encontraron espacio para castigar, pero entre la falta de puntería y las intervenciones de Guilherme Fernandes el marcador se mantuvo intacto.
Ese inicio prometedor fue perdiendo brillo con el paso de los minutos. El juego se espesó, aparecieron los errores en la circulación y el Valladolid se acomodó en un escenario que parecía convenirle. El ritmo cayó aún más tras una interrupción por la atención a Chuki, aunque precisamente el zurdo visitante fue quien estuvo cerca de silenciar el estadio con una vaselina que obligó a Álex Martín a sacar bajo palos.
Aun así, el Córdoba no dejó de insistir. Con posesión arriesgada y presión alta, siguió acumulando llegadas, especialmente por el costado izquierdo. Guilherme tuvo que emplearse a fondo ante un disparo con intención de Diego Bri, preludio de lo que acabaría llegando poco después. En una falta lateral, Jacobo colgó el balón con precisión y Requena, poderoso en el salto, firmó el 1-0 con un remate académico.
El gol no trajo la calma esperada. El Valladolid reaccionó y encontró premio demasiado pronto. Peter desbordó por banda y sirvió un balón atrás que Meseguer convirtió en el empate ante una defensa desajustada. El partido entró entonces en una fase caótica, con ocasiones visitantes bien resueltas por Iker Álvarez y un Córdoba tocado anímicamente. Cuando el descanso asomaba, Juric vio la roja directa por frenar una transición, una acción que lo cambió todo.
Con un hombre menos, el Valladolid se replegó tras el descanso y resistió durante muchos minutos. El Córdoba monopolizó el balón, pero chocó una y otra vez contra un bloque bien organizado. Ania movió el banquillo buscando creatividad y presencia en el área, y el encuentro se instaló en campo visitante, aunque sin claridad.
El momento decisivo llegó tras un aviso serio: un disparo lejano de Xavi Sintes que se estrelló en el palo. El gol estaba al caer y apareció desde la serenidad. Carracedo encontró el centro justo y Sergi Guardiola, entrando con determinación, empujó el balón para hacer justicia en el marcador.
Con el Valladolid ya roto, el Córdoba olió sangre. De nuevo Carracedo, incisivo y generoso, volvió a asistir a Guardiola, que resolvió con rapidez para sentenciar el partido. El Nuevo Arcángel celebró el desenlace y despidió con aplausos a varios protagonistas en un final que recompensó la perseverancia local.
Un triunfo de madurez, sin brillo constante, pero con la convicción necesaria para saber esperar el momento adecuado.