La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump,
Córdoba, entre los aranceles de Trump y la presión normativa de Bruselas
El sector agroganadero teme tanto las trabas a la exportación como las medidas de la UE que encarecen los costes de producción
El anuncio de Estados Unidos de aplicar aranceles del 30 % a una amplia gama de productos europeos a partir del 1 de agosto ha encendido las alarmas en Andalucía y, en particular, en Córdoba, una provincia cuya economía exportadora se apoya con fuerza en el sector agroalimentario. Aunque la medida estaba en el aire desde la pasada primavera, su oficialización ha reactivado los contactos institucionales y empresariales, ante la probable pérdida de competitividad de productos como el aceite de oliva, el vino o determinados cárnicos. No obstante, desde el sector primario cordobés la preocupación va más allá. Según Rafael Navas, secretario general de Asaja Córdoba, «nos inquietan tanto o más los nuevos aranceles como la política de la Unión Europea, que en lugar de defendernos nos impone más trabas para producir y competir».
Desde la Delegación territorial de Economía, Hacienda, Fondos Europeos y de Industria, su titular, Agustín López, ha recordado que la Junta de Andalucía «lleva ya meses trabajando» sobre este escenario con los principales agentes económicos y sociales, estudiando medidas y explorando mercados alternativos. En este sentido, ha destacado el viaje comercial previsto a Japón a finales de mes, dentro de una estrategia para paliar el efecto que la imposición arancelaria tendría sobre las exportaciones andaluzas. «Estamos viendo cómo año a año, mes a mes, tenemos récord de exportaciones, también en Córdoba. No vamos a quedarnos quietos», ha subrayado López, quien ha insistido en que, pese a que las competencias negociadoras son estatales y europeas, la Junta mantendrá un papel activo, con diálogo, apoyo financiero y anticipación.
No es la primera vez
Según ha precisado, el impacto más inmediato recaería sobre el aceite de oliva, «producto estrella de la provincia», pero también sobre el vino y otros sectores agroindustriales. La aceituna de mesa, que ya sufrió una situación similar en 2018, es el precedente más próximo de una crisis comercial provocada por decisiones unilaterales desde Washington. «Entonces se buscó la manera de adaptarse y superar la dificultad. Hay que confiar en la fortaleza de nuestros productos y servicios», ha recalcado.
Sin embargo, desde Asaja Córdoba el diagnóstico es menos optimista y más crítico con las instituciones europeas. Navas ha recordado que «ya sufrimos aranceles en la etapa anterior de Trump y Biden los mantuvo», lo que demuestra que no se trata de una política pasajera. Pero lo que más inquieta al sector, afirma, es «la contradicción de que mientras se critican los aranceles de Trump, la propia Unión Europea impone aranceles a los fertilizantes rusos y bielorrusos, lo que encarece de forma directa la producción agrícola en Europa».
En su opinión, Bruselas no está actuando en defensa del campo europeo: «Trump defiende a los americanos; a nosotros nos debería defender la UE, pero no lo hace». Como ejemplo, denuncia la «falta de control a las importaciones de terceros países» con menores exigencias sanitarias y ambientales, o la negociación de acuerdos como el de Mercosur, que facilitaría aún más la entrada de productos foráneos.
La preocupación del campo cordobés se traslada también a las políticas internas de la UE. Navas recuerda que mañana miércoles una delegación de Asaja Córdoba viajará a Bruselas ante los rumores de una nueva reforma de la PAC impulsada por la Comisión Von der Leyen. «Ya la anterior fue mala; ahora tememos más recortes, más burocracia y nuevas obligaciones ligadas al Pacto Verde», ha advertido. A su juicio, «se está desmantelando la agricultura europea bajo el impulso de lo políticamente correcto» y se olvida que «la alimentación es un sector estratégico que garantiza la vida en el medio rural».
Mientras tanto, el impacto sobre productos como el aceite de oliva —cuya venta a Estados Unidos es clave para empresas cordobesas y cooperativas como Dcoop— se da por hecho. Aunque el vino cordobés tiene menor volumen exportador, también podría verse afectado. «Todo lo que signifique aumentar costes o reducir competitividad, va en contra de un sector que ya lo tiene difícil», ha concluido Navas, quien ha reclamado coherencia a las administraciones: «No puede ser que nos pongan aranceles para vender y también para comprar».
Asaja Córdoba viaja a Bruselas para protestar contra nuevos recortes
Según ha denunciado el secretario general de la organización, Rafael Navas, «todo apunta a que vendrán nuevas obligaciones, más burocracia y, probablemente, menos presupuesto, porque ni siquiera se va a actualizar con la inflación». El responsable agrario ha cargado contra la Comisión Von der Leyen y contra el Gobierno español, a los que acusa de «apretar cada vez más al campo con unas políticas verdes mal entendidas, que reducen la producción y encarecen los costes».
En su opinión, la Unión Europea está desatendiendo su responsabilidad con la agricultura, olvidando que se trata de «el primer sector estratégico», esencial para garantizar el abastecimiento alimentario y mantener vivo el medio rural. «Estamos desmantelando la agricultura europea en nombre de lo políticamente correcto. Y eso tiene consecuencias», ha advertido.
El viaje a Bruselas se produce días después de una concentración convocada por Asaja en Córdoba y de otras protestas coordinadas en distintas capitales europeas. Navas ha reclamado a los eurodiputados españoles «que se opongan frontalmente» a la nueva propuesta y que «no sean cómplices de las políticas que están asfixiando al campo».