Trabajador autónomo
Sube y baja constante: por qué Córdoba no consigue ganar autónomos a pesar del ritmo de altas
La provincia registra unas 6.000 altas y reactivaciones anuales, pero el censo lleva prácticamente congelado desde 2021 por el volumen similar de bajas
Córdoba da de alta cada año a miles de autónomos y, sin embargo, el número total apenas cambia. Entre 2020 y 2022 se registraron en la provincia unas 6.000 altas y reactivaciones al año. Pero el censo lleva prácticamente estancado desde finales de 2021: había 54.251 autónomos en diciembre de aquel año, 54.697 a finales de 2025 y 54.744 en agosto de 2026. Estos datos se extraen de la combinación de las cifras de coyuntura demográfica de empresas del Instituto Nacional de Estadística, de datos del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía y de otros publicados por la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA). En conjunto muestran una especie de situación de «gatopardismo»: todo cambia... pero todo sigue igual.
En primer lugar, hay que separar dos cuestiones fundamentales. Una es la puerta de entrada, o sea, cuánta gente se da de alta cada trimestre. Otra es el saldo que permanece en cada momento, es decir, cuántos autónomos totales hay en cada instante, una vez descontados quienes abandonan la actividad. La primera cifra muestra que existe movimiento. La segunda revela si el colectivo crece realmente. No son la misma estadística: las permanencias de la coyuntura demográfica del INE rondan las 45.000 personas; el censo de unos 54.000 sale de la afiliación al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos.
Entre 2020 y 2022 un trimestre normal rondaba las 1.500 altas y reactivaciones. En todo 2020 fueron 6.406; en 2021, 6.046, y en 2022, 5.821. El trimestre con más entradas fue el primero de 2020, con 1.877, mientras que el menor fue el tercero de 2021, con 1.268. La primavera fue el periodo con más altas en 2021 (1.857) y en 2022 (1.641), pero no en 2020: aquel año el pico llegó en el primer trimestre, antes del confinamiento pleno, y la primavera se quedó en 1.546. No hubo, por tanto, un gran rebote de altas después del confinamiento.
Patrones estables
Lo que aparece en los datos es un patrón bastante estable, condicionado en buena medida por el calendario, y con una ligera tendencia a la baja. Además, las altas no se repartían por igual entre todas las actividades. Una parte importante se concentraba en la construcción de edificios, la construcción especializada —fontanería, electricidad, albañilería y otros gremios—, los bares y restaurantes y otros servicios personales, como peluquerías, arreglos y cuidados.
La construcción destaca especialmente en esta materia. En la primavera de 2021, uno de los trimestres con más altas, las dos ramas de la construcción sumaron 336 nuevos autónomos, casi una de cada cinco entradas registradas en toda la provincia. Los bares y restaurantes también mantenían un volumen elevado, con entre 124 y 236 altas por trimestre, incluso durante 2020. Los alojamientos, en cambio, nunca superaron las once altas trimestrales. Otros sectores tenían una presencia mucho menor. Educación seguía el calendario escolar, con menos altas en primavera y más al comenzar el curso. Informática, ingeniería y otras actividades industriales aparecían en cifras de decenas. En minería, química o farmacia, las altas eran prácticamente testimoniales.
El censo permite comprobar qué queda después de todo ese movimiento. Córdoba terminó 2020 con 53.254 autónomos y 2021 con 54.251. En 2022 se produjo la última caída del cierre anual, hasta 54.033, un 0,4 % menos. Desde entonces, los incrementos han sido muy pequeños: 102 autónomos más en 2023, hasta 54.135; 378 en 2024, hasta 54.513, y 184 en 2025, hasta 54.697, apenas un 0,3 %. En agosto de 2026 había 54.744, solo 47 más que en diciembre del año anterior. Entre diciembre de 2021 y agosto de 2026, el colectivo ha ganado 493 personas, un 0,9 %.
El resultado es especialmente llamativo si se observa la última década. Córdoba es la provincia andaluza donde menos ha crecido el número de autónomos, un 7,3 % entre julio de 2016 y julio de 2026, al pasar de 51.195 a 54.907. El empleo total, en cambio, sí ha alcanzado máximos. El trabajo por cuenta propia no ha seguido ese mismo ritmo.
La evolución por sectores explica buena parte de esta diferencia entre las entradas y el crecimiento real. En 2023 aumentaron los autónomos del campo y de las actividades técnicas, pero la construcción perdió 108, el comercio 340 y la hostelería 39. En 2024 el crecimiento se apoyó especialmente en las profesiones técnicas y la sanidad, mientras que el comercio volvió a restar 289 autónomos, de 14.385 a 14.096. En 2025 volvieron a crecer el campo (164), la construcción (172) y las actividades técnicas (144), pero el comercio perdió otros 369 autónomos. De los 184 autónomos que ganó la provincia en términos netos aquel año, 157 fueron mujeres, según el parte de la asociación de autónomos ATA; el mismo parte cifra en 28 el aumento de hombres, un desajuste de una persona respecto al saldo total.
El comercio continúa siendo el mayor grupo, con 13.727 autónomos al acabar 2025, pero pierde alrededor de 300 cada año. La hostelería, pese a ser uno de los sectores que más altas generaba en 2020-2022, cerró 2023 en negativo. La construcción presenta una evolución más irregular: perdió autónomos en 2023, pero en junio de 2026 explicó por sí sola los 49 nuevos autónomos que ganó la provincia ese mes.
Frente a estos sectores, hay un grupo que sí crece de forma constante: las actividades profesionales y técnicas y la sanidad. También el campo aporta crecimiento en determinados años. Sin embargo, su peso todavía es demasiado pequeño para compensar las pérdidas del comercio y la falta de crecimiento de otros sectores tradicionales. El patrón, por tanto, es sencillo. Entre 2020 y 2022, Córdoba registraba unas 6.000 entradas al año, y desde 2021 el censo apenas se mueve, así que esas altas se compensan con las bajas.
Una parte importante de la actividad se concentra en sectores con elevada rotación, como la construcción, el comercio y la hostelería. Al mismo tiempo, el crecimiento más estable se produce en actividades técnicas y sanitarias, aunque todavía no tienen suficiente peso para cambiar el resultado global. Hay, además, un dato que matiza este panorama. En 2024, el 63 % de los nuevos autónomos cordobeses seguía dado de alta un año después, la segunda mejor tasa de Andalucía, solo por detrás de Málaga (68 %), según el IECA. El problema, por tanto, no es simplemente que quienes se hacen autónomos duren poco. Muchos permanecen. Lo que ocurre es que las nuevas altas no generan un aumento significativo del número total porque se compensan con las bajas. Córdoba tiene mucha entrada y salida de autónomos, pero desde 2021 apenas ha conseguido aumentar el tamaño de este colectivo.