El rodadero de los lobosJesús Cabrera

El logotipo del Senado

La unidad de la nación, de los reinos históricos y la Corona desaparecen para ser sustituidos por una fachada que muy bien pudiera ser de un polideportivo cualquiera o de un centro cívico con pretensiones

Actualizada 05:05

Entre las múltiples habilidades del PP, la que practica con mayor soltura y destreza es la de disparar sobre su propio empeine para mayor cabreo de su parroquia. Esta misma semana nos ha deleitado con uno de estos numeritos que no ha pasado desapercibido y que por llevar la firma de los populares ha generado hondo regodeo y satisfacción en la gavilla de siglas e ideologías que respaldan al Gobierno de la nación recién salido del horno.
Cuando en los primeros días se esperaba un tropezón del nuevo Ejecutivo multicolor, como el país en que vivía la abeja Maya, llegan los populares y la lían parda con el cambio del logotipo del Senado. Lo de menos no es que se hayan gastado 12.000 euros de momento en esta historia, sino que supone un importante paso atrás, de los que son imposibles de recuperar, en lo que se denomina la batalla cultural, algo de lo que aún en el PP no son conscientes de su gravedad y usan con tanta agilidad como desconocimiento términos como ”territorio”, entre otros muchos, sin ser conscientes de que le están haciendo el juego al adversario.
Los populares están estos días acelerados en la defensa de la Constitución, repiten por las esquinas los argumentarios con fidelidad pasmosa, presentan mociones de respaldo a la Carta Magna hasta en las reuniones de las comunidades de vecinos y después resulta que son ellos precisamente quienes la hacen saltar por los aires nada menos que en Senado, al decidir un cambio de logotipo para dejar atrás los símbolos del Reino que territorialmente está representado en la Cámara Alta.
Es el PP, y no otro partido, el que acaba de dinamitar el Título Preliminar y el Título Segundo de la Constitución con el cambio de logotipo en el Senado. La unidad de la nación, de los reinos históricos y la Corona desaparecen para ser sustituidos por una fachada que muy bien pudiera ser de un polideportivo cualquiera o de un centro cívico con pretensiones. El otro escudo, el bueno, lo marginan y restringen su uso sólo a la papelería de uso interno: folios, sobres, carpetas, etiquetas o tarjetas y tarjetones; es decir, para todo aquello que no llega a la sociedad. Para el resto, para lo importante, sí se usará el dibujo que parece una estación de autobuses.
Imagen del Senado de antes y después

Imagen del Senado de antes y despuésRR.SS

Ayer decían que el Senado ha dado marcha atrás y que ha recuperado el histórico, y bellísimo, escudo de la institución. Habrá que verlo y estar alerta por si todo es una falsa alarma. La desconfianza, en estos casos, es la mejor de las garantías.
Tengo la mejor opinión de la mayoría de los senadores populares por Córdoba. Desde que el miércoles saltó la polémica he estado atento a sus redes sociales y no he encontrado en ellas la más mínima referencia al cambio de logotipo, ni a favor ni en contra. Preocupante. Esperaba de ellos algo, un gesto, acaso un pellizquito que diera a entender su malestar por ese ataque a la Constitución y a la unidad de España que lleva la firma del PP. Pero no ha sido así. Qué pena.
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