El abismo y un furgón policial
«Cómo es posible que continúe este esperpéntico harén político rigiendo nuestro destino y lastrando un futuro que ya se proyecta en el horizonte»
En mi último artículo Savater, la felicidad, Groucho Marx y un Gobierno enemigo afirmaba que este Gobierno había coronado sobrado la cima de su ineptitud, pero admito mi error porque no existe tal cima, ni existe límite alguno para quienes día a día se superan para ubicarnos en un desamparo emocional destructivo y al borde de un abismo de cuyo fondo solo percibimos una oscuridad inmensa.
Un abismo institucional en el que la «apesebrada» mayoría de la Mesa del Congreso impide el debate de lo que aprueba el Senado, la justicia ve amenazada la venda de sus ojos por clanes de narcotraficantes azuzados por las cloacas de un socialismo mafioso, al cuarto poder se le clasifica por ideología en el Ministerio del Interior y el Ejecutivo se embadurna minuto a minuto de más corrupción, incompetencia y descrédito.
Como dijo Feijóo al Jefe de la familia: «Su libertad está condicionada a que muchas personas sigan callando sobre lo que saben de usted, por eso, no es usted un presidente libre». Ni libre, ni presidente, al menos del Gobierno de España, porque queda claro que no ejerce las funciones que la Constitución Española le reserva, ni es una prioridad para él la defensa de la integridad nacional, ni antepone el interés general a sus intereses particulares. Así, todo mezcladito y servido con la obscenidad de la «tríada oscura (narcisismo, maquiavelismo y psicopatía)» con la que Rosa Díez diagnosticó al personaje, me lleva a reafirmarme contundentemente en la percepción de que en España nos gobierna el enemigo.
Ese abismo también se capta en el plano internacional, con una credibilidad bajo mínimos, refrendada en la tragedia por el devoto ósculo de Delcy Rodríguez en sede de Naciones Unidas a un contorsionista de pasarela descolocado, y en la comedia por el adolescente Albares cazando selfis por las calles de Nueva York. Entremedias, todo un abanico de escenas extravagantes, surrealistas y farsescas protagonizadas por los miembros de una tropa que va a dejar el campamento patas arriba.
Porque si algo está meridianamente claro es que el mayor abismo que se cierne sobre España se ubica en los planos económico y social, siendo de una profundidad insondable. Al país sin presupuestos durante toda una legislatura se suma el grave deterioro de las infraestructuras más relevantes y necesarias para su progreso y para el bienestar de los ciudadanos, la manipulación y el manoseo continuo de las personas más vulnerables para tapar la incompetencia de un Gobierno incapaz de asumir sus responsabilidades y contribuir a la sostenibilidad de la dependencia, o el deterioro de una sanidad que hace aguas con un colectivo médico sublevado ante la iracunda mirada de una ministra altiva que destruye sistemáticamente todos los puentes necesarios para alcanzar consensos en un tema tan importante como la salud.
Sin dejar atrás el drama de la vivienda que hoy se manipula hasta la extenuación para crear cortinas de humo y nuevos movimientos subversivos con los que la izquierda pueda parchear las innumerables y profundas grietas de su falso relato, ni una inflación a galope que mengua la cesta de la compra haciendo más difícil llegar a fin de mes a una clase media tiranizada con impuestos que no han logrado contener una asfixiante deuda pública. ¿Dónde está nuestro dinero Sr. Sánchez?
Igualmente, nos preguntamos cómo es posible que se permita mantener durante más de sesenta días a ochenta mil españoles siendo víctimas de una invasión en toda regla sin que su Gobierno utilice todos los recursos posibles para acabar con tal ignominia. No deja de ser la misma pregunta que la que surge cuando el Gobierno impide destinar dos exiguos millones de euros para que personas mayores de veintiséis años gravemente enfermas puedan continuar recibiendo los cuidados necesarios para seguir viviendo.
Demagogia, trilerismo, falsedad, soberbia e infamia en un amasijo de sinvergonzonería para que una inmensa mayoría ciudadana (exceptuando a Tezanos, a los fieles esbirros de la televisión pública y a las neuronas gástricas de la política, el periodismo y la cultura) se plantee con frustración e incredulidad cómo es posible que continúe este esperpéntico harén político rigiendo nuestro destino y lastrando un futuro que ya se proyecta en el horizonte con la incertidumbre de un pánico que paraliza inversiones, destruye ilusiones y aleja de este maltratado país a nuestra principal riqueza: la juventud española.
Miguel Tellado le espetó a Marlaska: «Salió usted de Ceuta en el compartimento de delincuentes de un furgón policial, aplaudido por los invasores y abucheado por los ceutíes». Así, justamente así, espero que salga Sánchez y su Gobierno de España cuando las urnas hablen, aplaudidos por invasores, independentistas, etarras, maleantes y corruptos, y abucheados por los españoles decentes.
Y algunos en el compartimento de delincuentes de un furgón policial, pero con las esposas puestas.
Bartolomé Madrid Olmo es Diputado nacional y alcalde de Añora