Tiene razón mi amigo Tente
«Hay muchas cosas buenas en nuestro día a día»
Llevo toda la semana dándole vueltas al tema del artículo y no daba con él. La actualidad, desde luego, está llena de opciones. Entre el desastre de los decretos de vivienda, el olvido intencionado de la crisis de Ceuta, la inexistencia de presupuestos, la bronca interna de las primarias del PSOE cordobés o el desorbitado encarecimiento del día a día abrían ante mí no pocas opciones para completar estas líneas. Pero debo reconocer que esta semana no me ha dado el coco para estas cosas. Dice mi amigo Tente que nunca escribo de cosas buenas y que de esas también pasan muchas y se les da muy poca cabida en los medios de comunicación.
Así que me puse a bucear en los medios para encontrar noticias esperanzadoras, ésas cosas que no ocupan la letra gorda de los periódicos, como diría mi madre, pero que son la base para que sigamos avanzando como sociedad civilizada. Di con el estudio que lidera Manuel Valiente en el Grupo de Metástasis Cerebral del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y que abre la puerta a conseguir lo que sigue siendo un desafío: atajar las metástasis cerebrales en casos de cáncer en las fases iniciales cuando todavía no supone un problema.
Seguí buscando y encontré la historia de Marta Alonso (1974), Sara Labiano (1987) y Virginia Laspidea (1995), tres investigadoras que echan horas y horas delante de un microscopio en los laboratorios del Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) de la Universidad de Navarra con el único objetivo de encontrar soluciones a los cánceres pediátricos, que siguen siendo la primera causa de muerte por enfermedad en menores de 15 años en España.
Más cerca recordé la noticia del primer trasplante cardíaco incompatible que llevaron a cabo esos máquinas que tenemos en el hospital Reina Sofía con Greta, una bebé de cinco meses que tenía compradas todas las papeletas para no llegar al sexto y al que la ciencia y un equipo profesional merecedor de todos los reconocimientos han dado una nueva oportunidad y una esperanza de vida plena.
Estos tres ejemplos sirven como muestra de otros muchísimos más. Acciones, actividades que los seres humanos que habitamos esta tierra somos capaces de hacer cada día por convicción, por altruismo o por la simple motivación de darle al prójimo una vida mejor. Hay quien las hace con sesudas investigaciones y quien con un café caliente y un bollo le salva la mañana al matrimonio desahuciado que cada día espera sentado en la parada del autobús junto a la estación de Renfe con toda su vida metida en bolsas.
Gestos, esfuerzos, acciones cargadas de altruismo. Mientras nos siguen bombardeando a diario con el desastre gubernamental, con el abandono de Ceuta, con el grito frente al contrario y el insulto al discrepante no está mal pararse de vez en cuando y darle una oportunidad al mundo. Olvidarnos de aquellos que lo que buscan es arrastrarnos a las peores pasiones. Comprobar que no somos tan malos. Observar los pequeños gestos que ayudan a pasar la vida, que te congracian con el género humano y que nos dicen que aún hay esperanza. Porque tiene razón mi amigo Tente, hay muchas cosas buenas en nuestro día a día. Parémonos a mirarlas de vez en cuando. Estoy seguro de que saldremos mejores.