En el barro hasta el final
«Como siempre, los trileros obedecen a su amo»
El que hace un cesto hace ciento, dice un viejo refrán tan certero como lo confirma la trayectoria de quien aún está al frente del Gobierno de España. Porque si algo ha quedado claro, después de ocho años de sanchismo, es que ni siquiera podríamos consolarnos conque Sánchez hubiera sido un pícaro, un truhán astuto que tiene la maña suficiente para sortear dificultades. Sánchez es un fullero, un tramposo, un vividor de la mentira y del engaño. Un trilero sin principios que ha aprovechado los resquicios del sistema para burlarlo y traicionarlo. Su último atentado a la decencia ha sido aprobar unos decretos que unos días antes le había rechazado el legítimo representante de la soberanía nacional. Es el fraude de ley, la estafa del gerente, la traición del rebelde que se cree intérprete exclusivo de la voluntad popular. Un dictador en potencia rodeado de acólitos de la asonada, del tumulto y del motín callejero.
Toda la trayectoria de Sánchez es un puro fraude. Plagió su tesis, protagonizó dos pucherazos en su propio partido, ha retorcido las leyes para terminar burlándolas, ha hecho lo contrario de lo que prometió, ha desactivado a todas las instituciones de control, ha prostituido la Constitución hasta el extremo de no presentar presupuestos en toda la legislatura y aseverar que él es quien representa al pueblo y no los legítimos representantes elegidos en sufragio universal. Cercado por la corrupción, agobiado por su soledad en el concierto de las naciones libres, repudiado por la dignidad nacional al dejar indefensa a una parte de la misma ante una invasión de sus fronteras, Sánchez ha dado el último salto mortal pretendiendo capitalizar un descontento sobre la crisis de vivienda, cuando su política ha sido inexistente en ocho años, abandonando cualquier clase de política social en la materia y pretendiendo culpar a unos llamados fondos buitres que el mismo fue a buscar para que invirtieran en nuestro país.
Algunos pretenden confundir la habilidad que asignan al personaje con la desverguenza y la falta de escrúpulos que atesora. Un individuo que ha invadido todos los organismos públicos de serviles indocumentados, que deroga una ley mediante una instrucción para que puedan votar tataranietos ignotos de unos españoles del siglo XIX y que promueve una cloaca para perseguir a jueces, policías, periodistas y a cualquiera que no se le doblegue, incluso con riesgo de su seguridad personal, no merece ni un minuto más al frente de un país que se precie a sí mismo. Porque hay que ser indecente para que un clan mafioso de narcos le haya dado una lección de sensatez y vergüenza a la mafia de las cloacas sanchistas.
Con Sánchez la vivienda ha sido la gran olvidada. Muchas promesas de construir viviendas y ninguna ejecucion. Más de 270.000 desahucios, 400.000 pisos dados de baja en el alquiler, ventas por cientos de millones de euros del Gobierno y de la Junta de Andalucía socialista a fondos buitres de centenares de pisos sociales… y ahora, después de ocho años de mandato de Sánchez, dicen que van contra los fondos buitre cuando los verdaderos perdedores de sus medidas serán los particulares, tanto los propietarios como los demandantes de vivienda, que verán reducida la oferta.
Cuando ya están convocadas elecciones para el 29 de noviembre, bien haremos en analizar hechos y trayectorias y hacer caso omiso de la palabrería y las promesas. Algunos pretenden escandalizarse con las advertencias sobre el voto por correo, cuando nadie discute la profesionalidad de los empleados de Correos pero sí hay elementos de juicio para prevenir ciertas conductas, tal como acreditan los casos investigados judicialmente en Melilla y en las provincias de Castellón, Sevilla y Almería, entre otros, con denuncias expresas de falsificaciones de firma. Y mayor alarma producen unas nacionalizaciones masivas cuya irregularidad la confirma el pretexto gubernamental esgrimido sobre su falta de tiempo para determinar su legalidad, cuando bastaría con enviar los expedientes para acreditar que se actuó legalmente.
Un Gobierno que ha desaprovechado cientos de millones de los fondos europeos de recuperación y que desvió de ellos más de veinte mil millones de euros destinados a vivienda para pagar pensiones, nos dejará una deuda pública que obligará a una gestión más austera y eficaz. Los fondos de recuperación se acaban este año y ya ha anunciado Bruselas que serán necesarios «grandes recortes de cientos de miles de millones en los próximos seis años». Da pavor pensar que Sánchez y su legión de manirrotos hubieran de enfrentarse a una situación como la que se avecina. Porque han repetido el dispendio de su líder espiritual, el que tenia poco y estaba dispuesto a dar mucho, dejando las arcas públicas al borde de la quiebra.
Una vez más, los subvencionados que no han trabajado han convencido a los sindicatos pesebreros para convocar una huelga …. contra la oposición. Como siempre, los trileros obedecen a su amo, que por algo ha triplicado sus subvenciones. Y a ocupar las calles mientras, unos y otros, siguen viviendo a costa de los verdaderos trabajadores.
Dividirnos y enfrentarnos como único objetivo. Esa es la España de Sánchez, algo así como la que puso en marcha Chaves en Venezuela y tantos otros dictadorzuelos en el populismo ventajista de la ignorancia y el resentimiento. Chapoteando hasta el final en el barro de la rencilla y el enfrentamiento. Por algo la sabiduría popular distingue perfectamente a los cerdos cuando dice que como están más a gusto es revolviéndose en el fango.