Dos mujeres brindan con productos de La Aurora en una feria
El milagro de Bodegas La Aurora: de la discreción al Olimpo de los vinos en sólo dos años
La reducción inteligente de botas, una rigurosa selección de soleras y el impulso al marketing comercial obran la metamorfosis de la cooperativa cordobesa en tiempo récord
Recientemente, la montillana Bodegas La Aurora, en el Concurso VinoSub30 2026, se alzaba con los dos únicos Grandes Oro del certamen con su Vermouth Amanecer y su Pedro Ximénez Amanecer. Poco antes, esta cooperativa conseguía un Manojo de Oro en los Premios Manojo 2026 con su PX Solera 1981. Son los dos éxitos inmediatos de una entidad que, en muy poquito tiempo, apenas dos años, ha empezado a copar los primeros puestos en prestigiosos concursos, obteniendo un reconocimiento tras otro en un periodo récord. «Es el fruto del trabajo en la bodega que se ha estado haciendo desde hace tres o cuatro años hacia acá, con la intención de mejorar la calidad de nuestros vinos», indica el presidente de La Aurora, Antonio López Pérez-Barquero.
Baste una muestra reciente para corroborar ese objetivo. La Cooperativa Nuestra Señora de la Aurora de Montilla obtuvo en primavera dos Medallas de Plata para sus aceites de oliva virgen extra Molino del Duque Cosecha Temprana y Hojiblanco en los Premios Mezquita de AOVE. Posteriormente, en los Premios Cinve, su Pedro Ximénez Solera 1981 obtuvo la distinción al mejor vino de su categoría, mientras que la gama Amanecer (Fino, Oloroso y Pedro Ximénez) logró varias medallas de Gran Oro. En el certamen de vinos Premios Mezquita, la cooperativa sumó 16 medallas en total, destacando el Amontillado Amanecer con la máxima puntuación del concurso. También su vinagre Dulce al Pedro Ximénez Reserva fue galardonado con una Medalla de Plata en el Concurso Internacional Vinavin. Tod eso en unos meses. Se suman a los premios conseguidos en los últimos dos años.
Antonio López, segundo por la izquierda, recibiendo un premio Mezquita recientemente
Pero, ¿cómo se produce una mejora de ese tipo en una bodega cordobesa y de forma tan acelerada? En primer lugar, la mejora en los vinos finos se ha producido por una singular adaptación a las circunstancias del mercado, como desarrolla Antonio López. Al producirse un descenso de las ventas, la bodega decidió desprenderse de muchas de sus botas. «Tienes que sacarle vino a las botas dos veces al año, si por ejemplo tienes una bota de 40 arrobas, que en fino son 32 o 33, con que le saques seis o siete arrobas en cada ocasión, produce un equilibrio; pero si tienes cuatro mil botas y con una saca al año tienes bastante...pues ya vamos mal, porque el vino tiene poco movimiento». La cantidad de botas que tenía esta bodega procedía de otros tiempos con más ventas en el mercado, y contaban con menos movimiento debido a su número. Al desprenderse de las que sobraban y adaptarse a la realidad de las ventas, se produjeron más sacas de vino y toda la gama de finos mejoró. «Las botas no pueden estar ociosas, necesitan que las refresques, y a eso se añade un trabajo de revisión mes a mes, en muchas bodegas lo que estaba sucediendo es que se tienen más botas que el movimiento económico que realmente tienes». En este caso concreto, la Aurora redujo de unas 3.000 botas a 2.300 aproximadamente.
El caso del vermú, como confirma López, ha estado centrado en el márketing. Se combinó un cambio de imagen con una exhaustiva labor comercial. Y, a su vez, se empezaron a presentar a concurso, cosa que apenas se hacía. La calidad ya estaba, pero faltaba ese empujón mercadotécnico.
Un hombre cata el amontillado de La Aurora
En cuanto al amontillado, su mejora se ha basado en una selección rigurosa de las mejores botas. Por su parte, para crear una solera de oloroso competente, se ha combinado con vino procedente de otras bodegas. Estos cambios han bastado para incrementar su calidad y alcanzar premios rápidamente. Por su parte, los Pedro Ximénez se han mantenido como estaban, ya eran, además, habituales de algunos premios.
Junto a todo ello, La Aurora ha aumentado también los certámenes a los que se presentaba, de forma que aumenten las probabilidades de premio tras el aumento de calidad de los vinos. Aun así, la bodega selecciona bastante los concursos a los que se presenta y no es especialmente pródiga, lo que refleja bien el trabajo hecho en los últimos años. «As los Zarcillo, Manojo, Baccus y Mezquita, hemos añadido tres o cuatro certámenes más, lo que muestra, y lo digo con toda humildad, que se ha hecho una labor muy importante en la cooperativa para aumentar la calidad de los vinos».