El autor de la obra, Juan León, junto al párroco de la Aurora, Adolfo Ariza

El autor de la obra, Juan León, junto al párroco de la Aurora, Adolfo ArizaLa Voz

La parroquia de la Aurora de Córdoba estrena una nueva pintura en su capilla sacramental

El joven artista Juan León González reinterpreta la Anunciación en una obra que se convierte en signo de identidad comunitaria

La parroquia de Nuestra Señora de la Aurora de Córdoba vivió el pasado viernes, 12 de septiembre, un momento señalado con la bendición de la nueva pintura que preside su capilla sacramental. La obra, realizada por el cordobés Juan León González, nacido en la barriada de Fátima y feligrés de la parroquia, fue presentada en una Eucaristía presidida por el párroco y acompañada por numerosos fieles y vecinos del barrio. La comunidad acogió el estreno como un hito que une arte, catequesis visual e identidad parroquial.

La pintura mide 2,60 metros de ancho por 1,80 de alto y está realizada en acrílico, óleo y pan de oro sobre madera. Sustituye a la tabla impresa de la Anunciación de Fra Angelico que hasta ahora ocupaba ese lugar, manteniendo el mismo motivo iconográfico por su vinculación con advocaciones marianas anunciadoras como la Aurora o la Expectación, profundamente arraigadas en la devoción de esta feligresía.

El estilo de la obra responde a los pilares estéticos del templo: clasicismo, geometría y colorido. La composición, estructurada en tres bloques cerrados por una triple arcada de medio punto, refleja la arquitectura basilical de la parroquia y el uso simbólico del color. Predominan el azul y el amarillo, evocadores del cielo y lo divino, junto al rojo de la Encarnación, que conecta con el altar mayor.

Los feligreses de Fátima admirando la nueva obra pictórica de la Aurora

Los feligreses de Fátima admirando la nueva obra pictórica de la AuroraLa Voz

En el centro, el Arcángel Gabriel se inclina ante la Virgen portando una vara de azucenas, símbolo de pureza, mientras anuncia el Ángelus. María aparece arrodillada sobre un cojín, con túnica marfil y manto azul, cabeza descubierta y cabellera morena, representación cercana a la identidad cordobesa. Desde lo alto desciende el Espíritu Santo en forma de paloma, inscrito en un nimbo triangular alusivo a la Trinidad, con todo el conjunto convergiendo hacia el Sagrario, verdadero corazón de la capilla.

Con esta incorporación, la capilla sacramental de la Aurora se convierte en un espacio donde la contemplación del misterio de la Encarnación se une a la oración eucarística.

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