Misa y procesión del Corpus Christi de Córdoba 2026
El Corpus Christi en jueves revive en Córdoba con una luminosidad especial
El obispo recuerda que «el Señor sigue poniendo su mirada en las víctimas, en los lugares más olvidados y heridos de la humanidad»
En la tarde de ayer hizo buena temperatura, incluso el aire, con el cimbreo de las palmeras del Patio de los Naranjos, se sumó para hacer especial este jueves que -«De forma excepcional», como apuntó el obispo, Jesús Fernández en la homilía- hizo que Córdoba volviera a disfrutar en jueves de la procesión del Corpus Christi debido a que este domingo estará en España el Papa León XIV.
Esta circunstancia, el hecho de que la procesión saliera a la calle en día laborable, no ha tenido especial calado en el desarrollo de la solemnidad. El crucero de la Catedral se llenó de fieles para la misa, el cortejo fue tan nutrido como otros años y, acaso, se notó una ligera reducción en el público de las aceras.
Otras consecuencias de salir la procesión en día laborable ha sido que no se ha podido contar con la presencia del paso de la Sagrada Cena y, además, algunas hermandades no han podido montar sus altares al no contar con el personal necesario para este trabajo.
La homilía del obispo
Salvo estos detalles, el resto de la celebración ha discurrido en la tónica de ediciones precedentes. Éste es el segundo Corpus que el obispo vive en Córdoba. En su homilía, el prelado ha centrado sus palabra en los que sufren, ya que «el Señor sigue poniendo su mirada en las víctimas, en los lugares más olvidados y heridos de la humanidad» y aun así «Cristo sigue sufriendo y regalando amor y reconciliación».
Monseñor Jesús Fernández ha insistido en no perder de vista a los que sufren, porque «las víctimas de este sistema injusto nos ofrecen lecciones de santidad como nos las ofrecen también los que se esfuerzan en ofrecer condiciones dignas para ellos».
La Eucaristía y Cáritas han sido los ejes de estas palabras, que las ha terminado con una invitación a todos los que en un rato iba a ver al Santísimo Sacramento en la custodia. «Al alzar nuestra mirada a Cristo, presente en el misterio eucarístico, se cumple la promesa del Señor: 'Sabed que estoy con vosotros hasta el fin de los tiempos'».
La procesión
Terminada la misa, se puso en marcha la procesión con un cortejo denso y extenso en el que estaban representados casi todos los movimientos eclesiales de la Diócesis. Al principio, las más numerosas representaciones de las hermandades, seguidas de otros colectivos como Manos Unidas, Emaús, Bartimeo, Madres Mónicas, ordenes terceras, Cooperadores Salesianos así como la Adoración Nocturna, entre otro muchos más.
Tras la custodia, el obispo, de preste, seguido de unas autoridades civiles que fueron desapareciendo conforme avanzaba la procesión. En la plaza de las Tendillas, tras la marcha de la concejal Lourdes Morales, sólo quedó el diputado nacional José Ramírez, quien se integró con la representación del Ejército, Policía Nacional, Guardia Civil y Policía Local que cumplieron hasta el final del trayecto.