Iglesia de Nuestra Señora de Gracia (Rescatado)

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«Era bondad infinita»: Córdoba recuerda al trinitario que conmovió a creyentes y no creyentes

Los salones parroquiales de la iglesia del Rescatado acogen el lunes un homenaje al padre Manuel Fuentes, con tres ponencias y una misa del obispo, Jesús Fernández

«Era un hombre sencillo, querido por todo el mundo, que dedicaba su tiempo a los enfermos y las personas que estaban solas, sin pedir nada a cambio: era bondad infinita». Con estas sencillas palabras describe el párroco de la iglesia de Nuestra Señora de Gracia y San Eulogio (conocida también como el Rescatado), Manuel García, al padre Manuel Fuentes, fallecido en marzo de 2004, y que el próximo lunes 15 de junio, contará con una jornada de homenaje en los salones parroquiales de este templo cordobés. Constará de tres ponencias «Pinceladas de una Biografía» por Javier López Barrios, «La huella de un corazón trinitario» por Lourdes Carmona y «Camino de Santidad» por Miguel Varona. Como broche final, el obispo de Córdoba, Jesús Fernández González, presidirá una misa funeral en su memoria a las 20:30 horas.

«Cuando murió, y yo vine a esa misa, estaba toda la plaza llena de pobres llorando, tocando las palmas, durante las 24 horas del velatorio hubo una fila de gente para pasar rosarios para despedirlo, una cosa fuera de sí, tanto es así que se tuvo que velar dentro de la iglesia porque no cabía la gente». ha explicado Manuel García. El párroco recuerda también su función de fundador del colegio, su labor incansable en el comedor social «donde daba comidas a tiempo y, sobre todo, a destiempo» y el hecho de que, cuando murió, «tenía un hábito, un poquito de ropa y algunos libros».

Manuel García recuerda anécdotas tan llamativas como que, durante una huelga de Aucorsa, acogió dentro de la iglesia durante tres días a los trabajadores. «Desde entonces y hasta el día de su muerte, los conductores de Aucorsa, si lo veían, se paraban para recogerlo y que no tuviera que andar». El trinitario afirma incluso que «le querían con locura creyentes y no creyentes, e incluso muchos no creyentes le consideraban su consejero».

El párroco del Rescatado añade que «durante sus años de superior, de ministro provincial, de formador y de párroco, siempre se decidía por sus frailes, para que estén bien, observando las disciplinas y las reglas de la orden». Además «tenía un amor especial a la Virgen María y a San Juan Bautista de la Concepción». También destaca su labor como confesor.

Además del homenaje, la Asociación de amigos del padre Manuel Fuentes, quien nació en El Toboso, ha hecho un llamamiento a todas las personas que lo conocieron para que aporten sus testimonios escritos y experiencias personales. Estos relatos, fundamentales para recopilar los frutos espirituales de su obra, pueden entregarse directamente a Manuel García.

Santo en vida y santo tras su muerte

Como indican los padres trinitarios en una nota, la figura de Fray Manuel Fuentes superó la labor puramente asistencial para convertirse, a ojos de la ciudadanía, en un verdadero modelo de virtudes evangélicas. Ya en vida, su profunda oración, humanidad, bondad y paciencia hicieron que los cordobeses lo proclamaran santo de forma espontánea, siendo confesor de muchísimas almas, muchos creyentes y no creyentes lo consideraban como un padre. Un fervor popular que se intensificó tras su fallecimiento en marzo de 2004. La devoción hacia su figura es tal que muchos consideran su vida un testimonio directo de Cristo, destacando su desprendimiento absoluto, pues carecía de bienes propios y se entregaba por entero a los demás. Todos sus regalos eran para los pobres, siempre llegaba con las manos vacías al convento

Manuel Fuentes tiene su propia calle en Córdoba, muy cerca del Rescatado, entre la Avenida de Barcelona y Ronda de la Manca.

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