El doctor Bernabé Galán, en la plaza de la Trinidad
Bernabé Galán, médico y escritor
«El médico de pueblo es el que trata integralmente a la población, no sólo a las personas sino a la sociedad»
El expresidente del Colegio de Médicos de Córdoba acaba de publicar el libro 'El médico del pueblo'
La primera impresión que Bernabé Galán se llevó de Fuente Palmera cuando llegó como médico fue desastrosa. Las condiciones de vida de la población estaban muy lejos de los estándares mínimos de la época y se remangó para trabajar, no sólo por sus pacientes sino por el resto de la población. Este grado de implicación hizo que llegara a sentir La Colonia como algo propio y ahora, al cabo de los años, y ya jubilado, sigue residiendo allí porque la considera su casa, pese a haber nacido en Adamuz.
Estudió en La Salle y allí conoció a un niño tres años más pequeño con el que bromeaba por su parecido -que aún mantiene- con el popular personaje de Hoss Cartwright de la serie de televisión ‘Bonanza’. Se trataba de Jesús Aguirre, el expresidente del Parlamento andaluz y actual senador del PP, quien al terminar la carrera de Medicina decidió seguir los pasos de su amigo e irse con él como médico a Fuente Palmera.
Una trayectoria de décadas como médico de pueblo -primero en Monturque, de donde fue alcalde, y luego de Fuente Palmera- es el alma de ‘El médico del pueblo’ (Almuzara), un libro en el que recoge no sólo su anecdotario profesional sino que también fue testigo y actor en los cambios no sólo sanitarios sino también políticos y sociales en una España que se abría sin miedo al futuro.
Bernabé Galán
-¿Qué es un médico de pueblo? ¿Se puede definir?
-Un médico de pueblo auténtico, porque hay unos de una clase y otros de otra, es alguien que está implicado en el pueblo desde el primer momento, preocupado no sólo de la salud de los vecinos y sino también que cuida de que el urbanismo esté bien, que la recogida de basuras esté bien; es decir, de una serie de cosas que benefician la salud y que hacen que los vecinos se sientan social y culturalmente mejor. Es una persona que está las 24 horas del día a disposición de sus vecinos, aunque hoy día, con la Reforma Sanitaria, no hace falta que esté todo el día pero si el médico sigue viviendo en el pueblo sí lo está, como me pasa a mí. Yo estoy acostumbrado a eso desde chiquito porque mi padre era practicante y a cualquier hora de la noche llamaban y mi padre se levantaba para poner una inyección o para ayudar al médico a levantar un cadáver. Hoy día, si quieres, puedes estar las 24 horas a disposición de los demás, como yo mismo, que estoy jubilado pero tengo dicho que cualquier persona que me necesite que acuda a mi. El médico de pueblo es una persona que trata integralmente a la población, no sólo a las personas sino a la sociedad, al entorno de una manera o de otra. Yo tenía el mismo tiempo que tenían los demás médicos pero por las tardes me iba a hacer avisos a las aldeas o me iba a los colegios a dar clase de educación para la salud, para enseñar a los niños a limpiarse los dientes, porque no sabían en aquellos tiempos lo que era un cepillo de dientes, a lavarse las manos antes de comer y después a hacer caca, enseñarles la transmisión de las enfermedades, una alimentación saludable, a hacer ejercicio, sobre la sexualidad, el respeto. Todavía no existía la Reforma Sanitaria, teníamos todo el tiempo del mundo y yo lo empleaba, porque cuando pedía ayuda a los compañeros alguno se escaqueaba.
-¿Se mantiene hoy día esa componente vocacional que existía hace unas décadas o las nuevas generaciones se relajan más en ese aspecto?
-Se relajan más pero hay casos en los que todavía se mantiene y que son dignos de nombrar. En Fuente Palmera había un compañero, que se fue quemado, que es hijo de un catedrático muy conocido de Córdoba, sacó unas magníficas notas y, sin embargo, quiso ser médico rural. Se quedó en Fuente Palmera y allí se agobió de tanto trabajo que le encargaban y como nunca decía que no llegó un momento en que no pudo más. Es lo que me pasó a mí, que a los 60 años ya estaba quemado porque había participado muy activamente en la Reforma Sanitaria y había sido el primer director del Distrito de la zona centro de Córdoba y puse en marcha un montón de centros de salud, ampliamos la plantilla tanto de médicos como de enfermería, de trabajadores sociales, de fisioterapeutas, y empezó la Reforma a funcionar muy bien pero a los pocos años vinieron recortes, chanchullos y cosas que no me parecían bien, me fui a mi casa y desde allí seguí trabajando por el pueblo y por la sanidad, con proyectos para la provincia con otros médicos rurales. En muchas ocasiones, mucha gente no se quiere ir a los pueblos porque creen que allí no se puede hacer nada y se puede hacer muchísimo. Aunque esté jubilado he seguido en contacto y atendiendo, aunque perdiendo dinero, a los guardias civiles, a los policías, a los maestros, que tienen otro sistema de Seguridad Social hasta que ha llegado un momento en el que con 73 años, casi 74, me queda poco tiempo de estar en este mundo y tengo que dedicarme a hacer todos los proyectos y todas las cosas que dejo de un día para otro y no las hago. Mi vocación sigue activa y creo que hay muchos compañeros que la siguen teniendo.
Bernabé Galán
-¿El médico era antes de la reforma una autoridad moral en el pueblo?
-Sí. Había quien se aprovechaba de eso porque te servía para ayudar a otras personas más débiles. Veías a alguien que necesitaba algo y no se lo daban y entonces tú ejercías tu autoridad y hablabas con quien tuvieras que hablar y aquella persona sentía que alguien le había ayudado. En Monturque fui alcalde altruistamente. Llevaba sólo cuatro años en el pueblo y se empeñaron porque puse en marcha muchos proyectos y pedí tres condiciones: que no cobrara porque ya lo hacía como médico; otra, que el Ayuntamiento esté abierto al pueblo y no fuera una finca del secretario o de los administrativos que trataban a la gente como antiguamente, y en tercer lugar, que los acuerdos en el Pleno fueran por unanimidad.
La gente de cualquier aldea, te vean donde te vean, van a darte un abrazo
-Su paso tanto por Monturque como por Fuente Palmera tiene que haber dado lugar a infinidad de anécdotas, ¿no?
-Si, montones. Yo tenía pensado escribir el libro y además la gente me lo pedía, porque estaba hablando con alguien y me venía a la cabeza una anécdota y la contaba.
-Imagino que desde lo más entrañable hasta lo más desagradable.
-Claro. Accidentes, ahorcados, personas que se han tirado a un pozo. Dentro de toda esa tragedia, como por ejemplo tirarse a un pozo, está también quien se salva, como una vieja con 85 años, que se tira a un pozo que era muy dificultoso de abrir el brocal y la mujer estaba tuerta de un ojo. Me llama la nieta y me dice que la abuela se ha tirado al pozo y le digo que llamen a la Guardia Civil y al juez. «No, es que está viva, está viva, la hemos sacado», me respondió. No pongo los nombres, porque quien lo ha vivido se ve reflejado.
Bernabé Galán, en la plaza del Doctor López Neyra
-¿Las amistades que se fraguan en un pueblo son para siempre?
-Mis tres mejores amigos -ya no viven nada más que dos- son un fontanero, un carpintero y un técnico de televisores con una tienda de electrodomésticos. La gente de cualquier aldea, te vean donde te vean, van a darte un abrazo. El libro llevaba como subtítulo ‘Sembrando salud y cosechando gratitud’, por la satisfacción de ver a las personas agradecerte o acordarse de infinidad de cosas, porque para ti es tu trabajo y, sin embargo, para una persona que está con una preocupación grande, que la tranquilices, la escuches, la cojas de las manos eso le da tranquilidad y si eso luego sale bien pues más todavía.
-¿Qué le hace dar el salto a presidir el Colegio de Médicos?
-No me hizo falta dar el salto, me lo hicieron dar. Estaba jubilado porque estaba quemado y al ser funcionario del Estado, porque soy de una rara especie de médicos de la que ya existimos muy pocos en España y dependíamos del Ministerio de la Gobernación, y te podías jubilar a los 60 o a los 70 y no forzosamente a los 65. Estaba tan quemado que me jubilé para dedicarme a otras cosas y Serafín Romero, que fue presidente del Colegio de Médicos y de la OMC, y Jesús Aguirre también me impulsaron y les recordé que siempre quería ser presidente para hundir el Colegio porque al llevar veintitantos años con el mismo presidente aquello no avanzaba.
Lo que no veo bien es que quienes han estado 40 años en el poder critiquen algo que no se estropea en siete años
-¿Pudo llevar a cabo todo aquello que había ideado sobre lo que había que cambiar?
-Sí, y cambió mucho. De lo primero que hice fue poner de patitas en la calle a cinco de las administrativas que había, aunque me costó trabajo. Se creían que eran las dueñas de aquello. Otro fue que en tiempos de Serafín habían comparado el terreno en la Arruzafa para la nueva sede y Manolo Montero, que fue presidente unos meses antes de mí al morir Cesáreo, me dijo que pusiéramos la primera piedra. Le dije que primero había que enterarse de cómo estaban las cuentas y por una serie de cosas vi que así no se podía marchar. Las invité a irse, no quisieron y las despedimos. Y entró gente joven, con conocimiento de causa. También había que salir a la calle y relacionarnos con todos, con el Ayuntamiento, con la Guardia Civil, con la Diputación, que pusimos en marcha lo de Pueblos Saludables. Hicimos montones de cosas.
Bernabé Galán, en un momento de la entrevista
-¿Más allá de esa experiencia inicial no le ha tentado la política?
-Siempre he dicho que fui político porque fui alcalde pero nunca he metido la política. Soy de las personas que si veo que los míos lo están haciendo mal, lo digo. Fui del PSA de Rojas Marcos, de Luis Uruñuela y de Miguel Ángel Arredonda. Rojas Marcos estuvo en mi casa porque cuando firmó con Suárez el acuerdo aquel que no tenía que haber firmado pero que fue bueno para Andalucía porque trajo no sé cuántos millones no lo explicaron porque ni a la UCD ni al PSOE les interesaba que ganara un partido con cinco diputados. Yo era un líder en la comarca: el alcalde de Monturque, de Moriles, de Palenciana, de Cabra, todos éramos del PSA, y yo destacaba más por eso de ser médico, pero no sabía porqué porque no servía para ser político. Podía haber seguido pero hubiera durado poco.
Bernabé Galán, visto por Samira Ouf
-Por último, ¿considera justificadas las críticas que está recibiendo el sistema sanitario andaluz?
-No. Al PP ya se le puede criticar porque lleva mucho tiempo en el poder, pero ha tenido la desgracia de la covid, la listeriosis, el mosquito del Nilo. Con la covid se gastaron un montón de dinero que estaría dedicado a otra cosa y han seguido haciendo mucho. Pero lo que no veo bien es que quienes han estado 40 años en el poder critiquen algo que no se estropea en siete años. El deterioro viene de antes pero estos no saben defenderse y he decidido no hablar. Cuando estaba de presidente del Colegio de Médicos se reunía en Sevilla el Consejo Andaluz y Juanma Moreno fue en un par de ocasiones y le di varias indicaciones pero no las pone en marcha. Se rodean de personas que a lo mejor no están demasiado preparadas o mantienen a las mismas que había antes y no quiero pensar mal pero palos en las ruedas se ha visto alguno que otro. Estas cosas son delicadas y luego me llaman la atención, porque me llevo bien con unos y con otros. Tiene que haber un pacto de sanidad a nivel nacional en el que estén de acuerdo todos los partidos y sentar las bases de lo que hay y de lo que va a haber en los próximos 100 años. Pero no lo hacen porque el que levante más la voz ahora es el que la gente cree que lleva razón y si nos ponemos de acuerdo ya no hay voz que levantar.