Un pastor con sus ovejas en una imagen de archivo
La situación crítica que viven los ganaderos de Madrid: «No podemos ni gritarle al lobo cuando ataca a nuestras ovejas»
El sector está contra las cuerdas por la elevada protección del animal que no les permite proteger su ganado
Los ganaderos de Madrid viven una situación crítica por los ataques de los lobos a su ganado. El Debate ha podido hablar con Alfredo Berrocal, presidente de la Unión de Agricultores, Ganaderos y Silvicultores de Madrid (UGAMA), para conocer más de cerca su situación. En la Sierra Norte los ataques son más frecuentes y a pesar de las denuncias y reuniones con las autoridades, sienten que las soluciones no llegan y que sus rebaños están condenados a la extinción. «En Madrid hay un montón de lobos, aunque la Consejería no lo admita del todo. Hay auténticos problemas con la ganadería, sobre todo en la Sierra Norte y el noreste, y sufrimos ataques a diario», denuncia Berrocal.
Tradicionalmente, la relación entre el lobo y los ganaderos ha estado confrontada, pero con cierto equilibrio. Sin embargo, según Berrocal, la situación se ha agravado en los últimos años hasta que «un día tengamos una desgracia porque el lobo ataque a una persona».
«El lobo está conquistando nuevos territorios en Madrid, acercándose a fincas próximas a núcleos urbanos. Ya no se limita a incursiones ocasionales; se instala en determinadas zonas, come lo que quiere y se va sin que nadie pueda hacer nada», asegura.
El gran problema, afirman los ganaderos, es la protección legal del lobo. Desde 2021, el lobo ibérico está incluido en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESPRE), lo que prohíbe su caza en todo el territorio español.
«Ahora mismo, la ley dice que ni siquiera puedes ahuyentar al lobo cuando está devorando a un cordero o un ternero indefenso. No se le puede ni chillar, porque te pueden denunciar», explica Berrocal.
Este nivel de protección, según los ganaderos, está provocando un fenómeno preocupante: la falta de miedo del lobo al ser humano. «El lobo se está domesticando. Ya no tiene miedo a la presencia humana porque sabe que no le va a pasar nada», advierte el presidente de UGAMA.
Los ganaderos piden soluciones urgentes. El pasado lunes, representantes del sector se reunieron con el consejero de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, Carlos Novillo, y el director de Agricultura y Ganadería, Ángel Otero, para tratar el problema. Sin embargo, según Berrocal, la respuesta fue desalentadora.
El ganado en Madrid sufre en un momento crítico
«Soluciones, ninguna. Nos dicen que es un problema que viene de Europa y que no pueden hacer nada porque el lobo está en la lista de especies protegidas. Pero nosotros sabemos que eso es mentira. En Castilla y León se hizo un censo que demuestra que hay más lobos que en toda Francia, y en Francia sí permiten su control cuando hay daños a la ganadería», señala a El Debate.
Ante la imposibilidad de gestionar la población de lobos, la única medida que propone la Administración es aumentar las ayudas para la prevención de ataques. Sin embargo, los ganaderos consideran que estas subvenciones son insuficientes.
«El año pasado, más del 50 % de las solicitudes fueron denegadas por falta de presupuesto. Y aunque este año dicen que van a duplicar la partida, sigue sin ser suficiente. Como máximo, se pueden solicitar 3.500 euros. ¿Cómo vas a proteger un rebaño de 200 ovejas con ese dinero? Nos dicen que lo subirán a 4.000 o 5.000 euros, pero sigue siendo ridículo», critica Berrocal.
El otro gran problema es el sistema de indemnización por daños. Según Berrocal, los pagos que reciben los ganaderos no reflejan el verdadero valor de sus animales.
El consejero de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, Carlos Novillo
Indemnizaciones «ridículas»
«Nos pagan 60 euros por un cordero cuando en Navidad su precio es muchísimo mayor. Las indemnizaciones no cubren ni de lejos las pérdidas reales, y los jueces nos están dando la razón en muchas sentencias. Pedimos indemnizaciones justas que contemplen no solo el valor del animal, sino también el lucro cesante y los daños indirectos», indica.
Para Berrocal y muchos otros ganaderos, la única solución viable es sacar al lobo del LESPRE y permitir su control en las zonas donde está causando estragos. «No pedimos la erradicación del lobo, pero sí una gestión racional. En Francia, si un lobo demuestra hábitos depredadores y se instala cerca del ganado, lo eliminan. Aquí nos obligan a convivir con él sin darnos ninguna herramienta para defendernos», lamenta.
Además, denuncia que en España los ganaderos están en clara desventaja respecto a otros países de la Unión Europa: «Hay una presión enorme por parte de grupos ecologistas y animalistas, que están muy subvencionados. Nosotros, en cambio, somos un sector humilde, con poca capacidad de influencia en Bruselas. Nos están dejando solos».
Dos pastores con sus ovejas bajo la lluvia
El problema no es solo económico, sino también emocional. «No es sólo que nos arruinen. Es el daño psicológico que sufrimos. Imagínate ver a tus animales con las tripas fuera, día tras día, sin poder hacer nada. Nos piden bienestar animal, pero ¿qué bienestar tiene un ternero devorado vivo?», se pregunta Berrocal.
La situación ha llevado a muchos ganaderos a abandonar la actividad. «Estamos perdiendo ganaderías a un ritmo alarmante. Cada vez hay más fincas abandonadas porque la gente ya no puede más. ¿Qué hacemos? ¿Nos rendimos? ¿Dejamos que el lobo lo domine todo?», criticaBerrocal.
El futuro de la ganadería madrileña pende de un hilo. Mientras los lobos siguen expandiendo su territorio, los ganaderos esperan que las autoridades tomen medidas antes de que sea demasiado tarde.