Isabel Díaz Ayuso y María Cano
Comunidad de Madrid
Ayuso se reúne con una víctima de ETA en la Asamblea el mismo día que el Congreso permite la comparecencia de un terrorista
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se reunió ayer con María Cano, hermana de un asesinado por ETA en Tarrasa en el año 2000, en la Asamblea regional. Un encuentro que, casualmente, se produjo el mismo día que el Congreso de los Diputados permitió la comparecencia de un terrorista condenado a más de cuarenta años de prisión por participar en los atentados de Barcelona y Cambrils del 17 de agosto de 2017, que provocaron la muerte de 16 personas y cientos de heridos.
Una imagen insólita, la de un terrorista que cumple condena en la prisión de Córdoba, compareciendo en una comisión de investigación de la Cámara Baja que indignó a los diputados del Partido Popular hasta el punto de que decidieron abandonar la sala en la que Mohamed Houli fue interrogado.
«No se puede caer más bajo, pero con Sánchez no hay fondo», denunció la diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo, que subrayó la «indignidad» que supone que un terrorista condenado en firme acuse al Estado de ser parte del operativo.
Mientras tanto, en el extremo contrario a esa «indignidad» que se vivió en el Congreso de los Diputados, la Asamblea de Madrid abría sus puertas a una vecina de Tarrasa víctima de la barbarie de la banda terrorista ETA, recibida con honores por la presidenta de la Comunidad de Madrid.
«ETA le arrancó a su hermano en el año 2000. Tras tanto dolor, hoy es una mujer alegre, luchadora y llena de vida. Aquí tienes tu casa», manifestó Díaz Ayuso en sus redes sociales tras el encuentro con Cano.
Su hermano, Paco Cano Consuegra, concejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Viladecavalls (Barcelona), fue asesinado el 14 de diciembre del 2000. El etarra Fernando García Jodrá, ayudado por Lierni Armendaritz, colocó una bomba bajo el asiento del conductor de su furgoneta, que explosionó sobre las 10.50 de la mañana mientras circulaba por las calles de Tarrasa.
Paco, que tenía 45 años, era de La Carolina (Jaén). Era fontanero y regentaba un negocio relacionado con esa profesión en Tarrasa. Fue directivo de los clubes deportivos Egara y Maurina. Cuando murió estaba vinculado a la agrupación Amics del Terrassa. Desde 2001, la calle de La Carolina donde nació y se crió, lleva su nombre. Estaba casado y tenía dos hijas.