Célebre retrato de Valle Inclán realizado por Ignacio Zuloaga

Célebre retrato de Valle Inclán realizado por Ignacio ZuloagaGTRES

Del éxito en París al olvido en Madrid: ¿en quién se inspiró Valle-Inclán para crear a Max Estrella?

El escritor gallego se inspiró en Alehandro Sawa, el 'rey bohemio' de Madrid

«Escritor bohemio» y «ciego, loco y furioso», así definió Valle-Inclán a uno de sus personajes «estrella», nunca mejor dicho. El gallego conoció a Alejandro Sawa, un tipo arrasado por el éxito en el que vio un ejemplo perfecto para construir al protagonista de su primer esperpento, Luces de Bohemia. Y así nació Max Estrella, inspirado en aquel desesperanzado que murió en la calle Conde Duque de Madrid.

Para aquellos rezagados en la literatura, se debe recordar que la figura protagonista de este drama va más allá de una historia de fracaso y de un escritor en decadencia. Esta obra de teatro, grotesca y extravagante, supone una caricatura de la España de los años 20. Valle-Inclán describió una realidad deforme y degradada caracterizada por la corrupción.

Alejandro Sawa, nació en Sevilla en el año 1862, vivió una etapa de juventud caracterizada por el éxito. También tuvo una vida de leyenda, digna de una novela. Entregó sus años «dorados» a la escritura y al periodismo en París.

Entabló amistad con los principales literarios franceses, iconos del parnasianismo y del simbolismo. Se casó con Jeanne Poirier y tuvo una hija, Elena. Se dice que en su estancia en Francia conoció a literatos de tal calibre como Victor Hugo y Paul Verlaine.

A su llegada a un Madrid bullicioso vivió en sus carnes la vida bohemia y marginal. Sawa colaboró con periódicos como el ABC o El Globo. Sin embargo, su época de esplendor se consumió por problemas económicos que fueron acabando poco a poco con su vida.

Tampoco su mujer y su hija podían soportar el ritmo frenético del artista. Fue probablemente en esta etapa cuando un Valle-Inclán en busca de inspiración conoció a Sawa, reflejo perfecto del latente Max Estrella.

Sawa murió enfadado con el mundo, loco, ciego y solo en un piso de la capital en el año 1909, en la buhardilla del número 7 de la calle Conde Duque de Madrid. Allí, escondida, hay una placa que recuerda a este personaje y lo califica como «el rey de los bohemios».

Alejandro Sawa

Alejandro Sawa

En 'rey de los bohemios'

La vivienda es anexa al centro Conde Duque, uno de los principales focos culturales de la capital. En la época de Valle-Inclán, esta era una zona popular de Madrid. Cuando regresó de Francia, la fortuna no le sonrió: perdió la vista a la vez que sus colaboraciones por su cuestionable reputación. Según dicen, pasó sus últimos años lamentándose y escribió: «Yo no hubiera querido nacer, pero me es insoportable morir».

En una ciudad aún alumbrada por las luces de gas y ambientada con los sonidos de los primeros tranvías, numerosos escritores que se encontraron con Sawa, como Pío Baroja o Valle-Inclán vieron la oportunidad perfecta para publicar sus 'best – sellers'.

Al tratarse de un personaje conocido por todo el barrio, la Academia de Bellas Artes instaló en 2003 una placa en la fachada de dicho edificio en la que se podía leer «al rey de los bohemios, el escritor Alejandro Sawa, a quien Valle-Inclán retrató en los espejos cóncavos de Luces de Bohemia como Max Estrella, que murió el 3 de marzo de 1909, en el guardillón con ventano angosto de este caserío del Madrid absurdo, brillante y hambriento», tal y como lo definió el gallego.

Alejandro Sawa, desesperado, escribía una y otra vez a Rubén Darío, aunque se negaba a ayudarle. Con motivo de su muerte, muy trágica en la época, Valle-Inclán alertó al nicaragüense y le escribió expresando su pena. Valle-Inclán guardaba gran cariño a Sawa, tal vez porque se identificaba con él. Tal fue el afecto que le otorgó el puesto de protagonista de su obra culmen publicada once años después.

Número 7 de la calle Conde Duque en Madrid

Número 7 de la calle Conde Duque en Madrid

La bohemia literaria

La vida bohemia literaria de Madrid, en esos años oscuros y esperpénticos, estaba caracterizada por las tertulias de los cafés, como el Café Pombo de la calle Carretas. Se tiene constancia de que ilustres pensadores y escritores como Sawa y Gómez de la Serna fueron partícipes de estas charlas que duraban hasta el cierre de los locales. Era entonces cuando salían a la calle y veían la realidad mientras recitaban poemas y compartían conversaciones vespertinas.

A través de su relato, Valle-Inclán situó una de sus tramas más aclamadas en Madrid. El escritor no solo cuenta la historia de un poeta arruinado, sino que retrata con ruda aspereza la vida cotidiana de una capital bohemia y canalla de principios del S. XX.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas