Vista del embalse del Atazar en el Berrueco, a 11 de agosto de 2022, en El Berrueco, Madrid.
Embalses
El embalse inaugurado por Franco del que proviene la mitad del agua que se bebe en Madrid
Se trata del mayor embalse de la Comunidad de Madrid, con una capacidad de 425,3 hectómetros cúbicos
Se dice que el agua de Madrid es de las mejores de España, no solo por su sabor y pureza, sino también por los estrictos controles de calidad a los que está sometida. Este reconocimiento no es casualidad: el agua que llega a los hogares madrileños mantiene unas características organolépticas y químicas que la distinguen de la de otras regiones, convirtiéndose en motivo de orgullo para muchos de sus habitantes. Pero, ¿de dónde proviene exactamente ese recurso tan valorado que fluye cada día por los grifos de la capital?
La mayor parte del suministro procede de los embalses y manantiales situados en la Sierra de Guadarrama, un entorno natural protegido que actúa como gran reserva hídrica para la Comunidad de Madrid. El agua se capta principalmente de ríos como el Lozoya, el Jarama o el Guadarrama, y se almacena en grandes presas. Pero hay una que destaca por su inmensa capacidad.
El Atazar
Hablamos del embalse de El Atazar, el quinto embalse en el sentido de la corriente que se encuentra el río Lozoya a su paso y que fue construido en el año 1972, siendo una de las obras más importantes durante la dictadura de Francisco Franco.
Pertenece a la red del Canal de Isabel II y es la infraestructura hidráulica más grande de la Comunidad de Madrid. Su capacidad representa alrededor del 46 % del volumen total embalsado en la región, por lo que de ella procede la mitad del agua que se consume en la comunidad.
Además de los embalses, el Canal de Isabel II también capta agua de 75 captadores de agua subterránea.
Gracias a esta combinación de fuentes superficiales y subterráneas, el suministro de agua en Madrid se mantiene estable incluso en épocas de menor pluviometría. El Canal de Isabel II gestiona un sistema complejo que incluye más de 14 embalses, cientos de kilómetros de conducciones y modernas plantas potabilizadoras que garantizan que el agua llegue a los hogares con la máxima calidad.
Este entramado de infraestructuras y controles no solo asegura que los madrileños disfruten de una de las aguas más valoradas de España, sino que también protege un recurso natural esencial para el futuro.