Usuarios del Metro de Madrid valoran el cierre por obras de la línea 6Iranzu G. Vergara

La 'gincana' de los madrileños a principio de curso por las obras: «Si no salimos con tiempo luego tenemos que dar un rodeo...»

En total se han puesto en marcha 56 autobuses especiales, que han registrado una ocupación superior al 70 %

El comienzo del curso escolar ha obligado a miles de madrileños a reorganizar su día a día tras el cierre parcial de la Línea 6 de Metro de Madrid en su tramo Este, entre Moncloa y Legazpi y las grandes obras que se están acometiendo en la A-5, en el norte del Paseo de la Castellana y en la M-30 a la altura de Ventas. El cierre del suburbano y las afecciones al tráfico afectan a enclaves en la hora punta como Nuevos Ministerios o Avenida de América.

«Es un día complicado, justo hoy que empiezan las clases y cierran la parte más importante de la línea que da servicio a miles de estudiantes», comentaba con resignación una mujer a El Debate.

El parón ha empujado a muchos viajeros de la línea más concurrida del Metro, con 143.000 usuarios diarios, a soportar largas esperas para acceder a los autobuses de la EMT que sustituyen el servicio en superficie.

«Las colas son interminables, parece una procesión», describe un chico que trataba de llegar a Conde de Casal. En este sentido, una familia remarca que «si no salen con tiempo de casa, luego tienen que dar un rodeo por el atasco...».

En total se han puesto en marcha 56 autobuses especiales, que han registrado una ocupación superior al 70 % y que, según Metro, han operado «con normalidad».

Pese a la incertidumbre de los pasajeros, un conductor del dispositivo sustitutivo de autobuses ha asegurado que la mañana había sido «fluida», aunque con un volumen de viajeros «bastante considerable».

«Se nota que ponen esfuerzo, pero el autobús se llena en una sola parada o incluso en dos», añadía un estudiante de la Universidad Complutense.

La estación de Metro de Cuatro Caminos con carteles por las obras de la Línea 6 de MetroEuropa Press

El servicio alternativo, que reproduce el trayecto de la Línea 6 en superficie, ha generado colas que en algunos casos han ralentizado la circulación. Las zonas más saturadas han sido Nuevos Ministerios, Avenida de América y Manuel Becerra.

Desde Metro han asegurado que «nadie se está quedando fuera» y han destacado el despliegue de más de 120 trabajadores para orientar a los usuarios.

La escena dentro de los autobuses se parecía mucho a la del Metro en un lunes cualquiera: gente de pie, empujones y prisas para entrar y salir.

Largos tiempos de viaje

Lo que sí ha cambiado es el tiempo de los trayectos. Salir de Ciudad Universitaria poco antes de las nueve significaba tardar más de 50 minutos en llegar a Legazpi debido al tráfico y al acceso lento de los pasajeros.

Uno de los puntos más afectados ha sido Ciudad Universitaria, donde el Metro es el único medio de transporte para miles de estudiantes. La vuelta a las clases en la Complutense y la Politécnica ha estado marcada por la incertidumbre.

«Es el primer día de clase y casi llego tarde; si esto sigue así, habrá que salir de casa a las siete», señalaba una chica que estudia en el campus universitario.

Pilotadora del Parque Ventas

Como alternativa, muchos se han desplazado en la línea F de autobuses urbanos, que conecta Cuatro Caminos con Ciudad Universitaria y que durante toda la mañana ha circulado llena de alumnos que venían de otras líneas como la 1 o la 2.

Tampoco se libraron del trastorno los trabajadores con destino a Méndez Álvaro o Conde de Casal. Desde Sainz de Baranda se repitieron las colas durante toda la mañana.

Durante el trayecto, se vio a numerosos viajeros ayudándose mutuamente para aclarar dudas sobre el servicio. Muchos recordaban en voz alta que los autobuses eran gratuitos y que podían subirse también por la puerta trasera para evitar esperas.

Varias zonas afectadas

«Menos mal que nos vamos avisando entre nosotros, porque si no, aún seguiríamos esperando en la puerta delantera», apuntaba un chico vecino de Argüelles.

En los alrededores de las estaciones cerradas, muchas ya valladas por las obras, se percibía también la vuelta a las aulas, adolescentes con mochilas apresurándose para no llegar tarde al primer día de clase.

«Lo peor es que los chavales van con prisas y las paradas están llenas, es un caos total», decía Marta, madre de un alumno de secundaria.

En Manuel Becerra, en dirección a Nuevos Ministerios, la estampa habitual ha sido la de trabajadores con mochila intentando entrar deprisa al autobús para no retrasarse.