Una de las casetas de La Cuesta de Moyano
Madrid
La Cuesta de Moyano, el «tesoro» de Madrid que cautiva a coleccionistas y lectores: «Tiene algo especial»
Con más de un siglo de historia, las casetas de la Cuesta de Moyano son un reclamo para lectores y coleccionistas de todo tipo
Desde 1925, la Cuesta de Moyano es un referente de la ciudad de Madrid. Los icónicos libros sobre las mesas en plena calle, el maremágnum de volúmenes dentro de las casetas, los libreros que mantienen el negocio generación tras generación y los lectores que, por propia elección y convicción, acuden asiduamente a comprar libros a esta cuesta hacen que Moyano sea única.
Pasadas las diez de la mañana, empiezan a abrir las primeras casetas. Cada día, los libreros colocan las mesas frente a sus puestos y, poco a poco y de forma meticulosa, van disponiendo los libros a modo de exposición, a plena luz del día, en el centro de Madrid.
Aunque esta estampa puede recordar a los buquinistas del Sena y, en cierto modo, guarda una estrecha relación con ellos, las casetas de Moyano son especiales. Lo son porque basta con pasear por esta céntrica calle madrileña, situada entre El Retiro y el Museo Reina Sofía, para percibir cómo el paso del tiempo pervive en ella.
La magia para los libreros
Este rincón emblemático de Madrid es historia no solo de la ciudad, sino también de los libreros que están al frente de las casetas y de los compradores. Lo cierto es que la mayoría de ellas ha ido pasando de generación en generación, lo que otorga al lugar un halo de magia, ya que, lejos de ser un trabajo más, se trata de un legado que los libreros preservan con mucho cariño.
Es el caso de la caseta número dos de Juan Mora, quien actualmente está al frente y cuenta cómo ha pasado de generación en generación: «Mi abuelo empezó en 1951, siguió mi padre y ahora estoy yo», afirma. Cada caseta tiene su particularidad y, para Julián, en la suya la gente «puede comprar libros inencontrables», tal y como los califica él mismo.
Carolina Méndez también mantiene la historia de su familia al frente de la caseta número 30: «Empezó mi abuelo en 1946, después mi padre y ahora yo», argumenta. Sin embargo, lamenta que la Cuesta «no tiene nada que ver ahora con toda la gente que venía en los años 80 y 90». Aun así, todavía queda algo de «esperanza» porque, aunque las ventas no son las de antes, están viviendo «un repunte de la lectura en las nuevas generaciones en estos dos últimos años».
«Hay que protegerlo, si no, desaparecerá»
Entre las casetas se pueden encontrar libros de todo tipo, pero lo que más llama la atención son esas joyas que se esconden entre sus paredes y cuya existencia solo conocen los especialistas o los coleccionistas de ejemplares históricos.
Es cierto que hay muchos tesoros, pero uno de los que más destaca es el que conserva Julián. Se trata de unos Fueros de Vizcaya que él mismo define como «una joya literaria» y sobre los que comenta que «puede que ni siquiera los tengan en la Biblioteca Nacional».
En la caseta número 12 cuentan con un libro de gran valor: un incunable, algo «muy difícil de conseguir». Por eso, explica la dueña de la caseta, trabajan «con libreros muy especializados, con uno de los mejores de Madrid», y así intentan hacerse con estas pequeñas piezas históricas.
Todo esto lo valoran los lectores que acuden cada día a la cuesta para descubrir qué ejemplares pueden adquirir, ya que tanto habituales como turistas aseguran que comprar aquí «tiene algo diferente».
Sin embargo, es innegable la caída de la lectura y que, con la digitalización de los libros, cada vez acuda menos gente a lugares como este: «Es una pena que se esté perdiendo el libro físico. Puede que sea una cuestión de gustos, pero a mí me gusta más tener un libro entre mis manos».
Recientemente, la Comunidad de Madrid ha declarado la Cuesta de Moyano Bien de Interés Cultural Inmaterial, una medida que ayuda a su preservación. Desde el punto de vista de los lectores, este lugar es «emblemático, de gran valor» y, por ello, aseguran que «lo necesita, porque hay que abrir todas las casetas cerradas» para mantener vivo este legado cargado de historia.