Bomberos en la calle Hileras de Madrid
Los incendios en empresas de Madrid suben casi un 30 % en enero y disparan reclamaciones
En un año medio, los Bomberos del Ayuntamiento de Madrid superan las 5.500 intervenciones por incendio, mientras que el Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid ronda las 6.000 actuaciones anuales
Los incendios en locales, oficinas, naves y restaurantes de Madrid han registrado en enero un incremento cercano al 30 % respecto al mismo mes del año anterior, según la comparación de intervenciones de los servicios de emergencia y los datos consolidados del sector asegurador consultados por este periódico. El aumento no responde a grandes fuegos espectaculares, sino a una suma constante de conatos e incendios interiores, especialmente eléctricos y de cocina, que obligan a evacuar, cerrar y reparar.
Las cifras estructurales ayudan a entender el contexto. En un año medio, los Bomberos del Ayuntamiento de Madrid superan las 5.500 intervenciones por incendio, mientras que el Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid ronda las 6.000 actuaciones anuales, con una parte relevante en espacios empresariales. Enero suele concentrar picos por sobrecarga eléctrica, climatización y uso intensivo de maquinaria, un patrón que este año se ha intensificado.
Pero detrás del dato operativo hay un factor económico que empieza a pesar más que el azar. Las empresas madrileñas están reduciendo la inversión en mantenimiento preventivo, y eso tiene consecuencias directas sobre el riesgo de incendio.
Los datos macroeconómicos explican parte del problema. En 2024 y 2025, la presión de costes sobre las empresas se ha mantenido elevada. El Impuesto sobre Sociedades, los pagos fraccionados, el incremento de cotizaciones sociales, la subida de costes energéticos y el encarecimiento del alquiler comercial han reducido la liquidez disponible, especialmente en pymes y negocios de hostelería.
Según estadísticas sectoriales de asociaciones empresariales, más del 40 % de las pymes reconoce haber recortado gastos de mantenimiento no urgente en el último año. Instalaciones eléctricas que se revisan más tarde, campanas extractoras que se limpian con menor frecuencia o maquinaria que sigue funcionando pese a avisos técnicos. En el centro de Madrid, donde muchos edificios tienen décadas de antigüedad y reformas parciales, ese recorte se nota antes.
Bomberos de la Comunidad de Madrid
El resultado es visible en los partes de emergencia: incendios originados en cuadros eléctricos antiguos, sobrecargas en enchufes múltiples, motores de climatización y acumulación de grasa en cocinas industriales. No son fallos excepcionales, sino el desgaste normal de instalaciones que operan al límite.
Desde el punto de vista económico, el impacto es doble. Por un lado, los daños materiales. Por otro, el cierre temporal. En comercios y restaurantes del centro, un incendio leve puede suponer entre varios días y varias semanas sin actividad, con gastos fijos que siguen corriendo. El sector asegurador confirma que, aunque los incendios no son el siniestro más frecuente, sí son de los más caros en términos de indemnización media.
Es en este punto donde entra la reclamación al seguro. «La mayoría de empresarios se centra en reclamar cuanto antes, pero no en documentar bien el siniestro, cuando ambas cuestiones son importantes para recuperar la máxima indemnización», explican desde Asoban Abogados, despacho experto en reclamaciones a seguros. «Con menos caja disponible, cada euro cuenta. Y, aun así, vemos cómo se pierden indemnizaciones por no reclamar daños indirectos o pérdida de ingresos», añaden los letrados.
Bomberos de la Comunidad de Madrid en un incendio en Leganés
En incendios en empresas de Madrid, los errores se repiten. El primero es no valorar correctamente los daños por humo y calor, que afectan a sistemas eléctricos y electrónicos, aunque sigan funcionando. El segundo es infrarrepresentar la pérdida de explotación. Los seguros suelen cubrir la caída de ingresos derivada del cierre, pero exige pruebas contables claras y coherentes.
El tercer fallo está en los plazos. En un mes como enero, con un aumento del 30 % de siniestros, los expedientes se acumulan y cualquier retraso juega en contra del asegurado. Fotografías, inventarios, facturas y justificantes del cierre deben aportarse desde el inicio.
Los abogados los resumen con una idea clara: «En un contexto de presión fiscal y costes elevados, el incendio no solo daña el local, daña la viabilidad del negocio. Reclamar bien al seguro no es un extra, es parte de la gestión financiera».