Alumnos del Colegio Gredos de Moratalaz (Madrid)Comunidad de Madrid

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Madrid toma la delantera a Sánchez en la cruzada para proteger a los menores de las redes sociales

El pasado 3 de febrero, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, avanzó su intención de legislar para prohibir a los menores de 16 años el acceso a redes sociales. Un anuncio polémico que muchos interpretaron como uno de tantos globos sonda lanzados por el Ejecutivo para desviar la atención de otras cuestiones.

Desde el Partido Popular opinan que Sánchez no se ha interesado por cómo afectan las redes a los menores hasta que el «dueño de Twitter (ahora X) se ha metido con él». «No es ni serio ni profesional», criticaba este lunes el portavoz de los populares en la Asamblea de Madrid, Carlos Díaz Pache, que recordaba que el año pasado ya se celebró en el Parlamento regional una Comisión de Estudio sobre el uso de tecnologías y redes sociales en la infancia y adolescencia.

Así las cosas, lejos de esa política de brocha gorda de prohibir las redes, desde el Gobierno de la Comunidad de Madrid llevan tiempo dando pasos para proteger de forma más efectiva y realista a los niños y adolescentes en la selva digital en la que pueden convertirse las redes sociales, sobre todo, a esas edades.

En este sentido, este lunes se producía un hito en esta estrategia con la presentación de las conclusiones preliminares del primer ensayo científico realizado en España sobre redes sociales y menores de entre 12 y 17 años.

Desarrollado por un equipo investigador de las universidades Rey Juan Carlos y Pontificia Comillas, se ha llevado a cabo con 700 alumnos de Secundaria y Bachillerato del Colegio Gredos San Diego Moratalaz y concluye que las plataformas analizadas, YouTube, TikTok e Instagram, influyen directamente en la inseguridad y los niveles de ansiedad detectados entre los adolescentes participantes.

Sin embargo, según Ignacio Civiera, psiquiatra infantojuvenil de la unidad de adicciones comportamentales del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, prohibir, tal y como propone Sánchez, no es una medida «eficaz» para proteger a los menores de los riesgos de uso de estas plataformas. A su juicio, tal y como señaló este lunes en la presentación del ensayo, lo que hay que hacer es «capacitar a los menores» para realizar un uso adecuado de las redes, de tal manera que estas no sean «una necesidad, sino un complemento».

«Si prohibimos, nos quedaríamos en un control externo. Lo importante es que cada uno asuma sus responsabilidades, padres, profesores... deben proteger y acompañar para que se haga ese uso adecuando», apuntó, enmendando la estrategia del Gobierno central.

En esa misma línea se pronunció el consejero de Educación de Madrid, Emilio Viciana, que remarcó que las políticas de Madrid sobre este tema se basan en «estudios rigurosos» y opinó que la prohibición que plantean desde La Moncloa «busca más controlar que proteger».

Asimismo, recordó que Madrid ha sido pionera en la toma de medidas para proteger a la infancia de un uso demasiado temprano o excesivo de las nuevas tecnologías. En este sentido, el Gobierno prohibió a partir del curso 2020/21 la utilización de móviles en horario escolar en colegios e institutos.

Un primer paso al que este curso se sumó la entrada en vigor de un nuevo decreto para limitar el uso de dispositivos digitales de uso individual entre los alumnos de Educación Infantil y Primaria de los colegios públicos y concertados de la región.

Madrid también participa en un programa pionero de salud mental implantado en todos los colegios de educación especial y un centenar ordinarios para detectar posibles riesgos. Un programa que cuenta con equipos especializados de hospitales públicos que ofrecen a los profesores pautas de actuación ante distintas situaciones relacionadas con el uso de la tecnología.

Además, el Hospital Gregorio Marañón cuenta con la única unidad pública en España dedicada a las adicciones a apuestas, videojuegos, sexo, compras compulsivas y redes sociales, de la que forma parte Ignacio Civiera. Por otra parte, desde 2018 existe el Servicio de Atención en Adicciones Tecnológicas (SAAT) para adolescentes y sus familias, que, según informa la Comunidad de Madrid, ya ha atendido a más de 43.000 personas. Iniciativas a las que se suman campañas publicitarias para prevenir la adicción a la tecnología, así como a concienciar de los riesgos de la pornografía digital en redes sociales.

Conclusiones del ensayo científico

Entre las primeras conclusiones del ensayo, presentadas este lunes con la participación de Viciana, así como de la consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, Ana Dávila, destaca que un 98,5 % de los encuestados siente la necesidad funcional y emocional de permanecer conectado.

El consejero de Educación de Madrid, Emilio Viciana, y la de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, Ana Dávila.Comunidad de Madrid

La ansiedad es uno de los principales problemas, según este estudio, del uso de redes sociales. A partir de los 14 años va creciendo cuando no responden inmediatamente a los mensajes. Un problema que alcanza su culmen en las chicas de 17 años, con un 76,5 % que reconocen sentir ansiedad si la comunicación vía redes no es inmediata. En el caso de los chicos, este máximo se sitúa entre los 15 y los 16 años, con un 57 % que manifiesta esa misma sensación asociada a la necesidad de contestar con rapidez.

Del estudio se desprende que las edades más vulnerables van de los 14 a los 16. También se observa que el 60 % de los adolescentes pierde horas de sueño y que el 20 % de ellos oculta en las respuestas el tiempo real de conexión.

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En cuanto al tipo de redes preferidas por niños y adolescentes, el estudio revela que entre los 11 y los 12 años el consumo se centra en YouTube, mientras que entre los 13 y los 16 predomina el uso de TikTok. El informe muestra que esta plataforma, por su diseño y arquitectura, favorece conductas compulsivas como la nomofobia (miedo irracional a no disponer del teléfono móvil), la necesidad de conexión permanente y un uso social intensivo, asociados a mayores niveles de ansiedad y depresión.

Igualmente, la relación entre la adicción a esta red y el daño psicológico presenta coeficientes significativamente superiores a los detectados en otras plataformas y provoca ansiedad en el 42 % de los menores cuando no recibe una respuesta inmediata a sus mensajes.