La Comunidad de Madrid investiga cómo cultivar su propio calçot a partir de variedades de cebolla regionalesComunidad de Madrid

Madrid investiga cómo realizar su propio ‘calçot’ con variedades de cebolla regionales

La Comunidad de Madrid esta investigado la posibilidad de realizar su propio ‘calçot’ con variedades de cebolla regionales. Para ello, los expertos del Instituto Madrileño de Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) están analizando las características de hasta cinco especies diferentes, dos de ellas procedentes del Banco de Germoplasma Vegetal de Alcalá de Henares.

Desde hace dos años, los expertos, con el apoyo de profesionales de la Indicación Geográfica Protegida Calçots de Valls, estudian la adaptación de estas variedades al clima madrileño. Para ello, se analizan parámetros como la brotación, el número y diámetro de hijuelos, la longitud blanca del tallo, el comportamiento frente a plagas y enfermedades, además de las necesidades de riego. El objetivo es que los agricultores madrileños puedan incluirlos en su huerta para su posterior comercialización.

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Durante el estudio, se ha hecho una comparativa de cinco tipos de cebolla: una de Toledo, dos de Tarragona y dos originarias de Chinchón. Precisamente, estas últimas fueron recientemente registradas para garantizar su conservación en el territorio. Así, sus semillas solo se pueden producir en la Comunidad de Madrid, haciéndolas más exclusivas y protegiéndolas de otros ejemplares más comerciales. Con este proyecto, el Ejecutivo autonómico busca proteger el cultivo de un producto rentable y de calidad, mientras se recuperan variedades regionales.

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Las dos hortalizas procedentes de Chinchón destacan por un sabor más delicado y dulce de lo común, así como por su elevado aporte de antioxidantes, vitaminas y minerales y, en el caso de la variedad morada, por una tonalidad especialmente vistosa. Ambas pueden consumirse en crudo, aunque la cebolla blanca presenta un gusto ligeramente más intenso que la morada.

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Además, los investigadores del Instituto lograron mejorar su pureza genética y reintroducir en la zona ejemplar que, de no haberse actuado, habrían corrido el riesgo de perderse. Para ello, se realizaron labores de recogida, análisis de la planta y del bulbo, selección de semillas y posteriores ensayos de cultivo.