Vista del exterior del centro cultural La Despernada, en Villanueva de la Cañada (Madrid) donde fue apuñalado un niño de 11 años
Una relación marcada por la obsesión: así se gestó el asesinato del niño de 11 años en Villanueva de la Cañada
Tras la detención del principal sospechoso, la investigación del asesinato de David P., el niño de 11 años apuñalado en el centro cultural La Despernada de Villanueva de la Cañada, avanza ahora hacia el porqué un crimen así pudo suceder. Y la línea de investigación a seguir es la relación previa entre víctima y agresor, el estado mental de este último y las señales que pudieron anticipar el asesinato.
De esta manera, a medida que se reconstruyen las horas previas al crimen, los investigadores de la Guardia Civil han ido perfilando un vínculo labrado en el tiempo, averiguando que el presunto autor, un joven peruano de 23 años identificado como Julio B., conocía al menor desde hacía tiempo y que ambos coincidían en el entorno del municipio.
Además, varios vecinos de la zona han asegurado que el sospechoso solía acercarse a grupos de menores, entre ellos el de David, con quien habría desarrollado una relación más estrecha, ya que, tal y como apuntan varios testimonios recogidos por distintos medios, el menor era uno de los pocos que intentaba incluirle en el grupo, una circunstancia que pudo derivar en una fijación por parte del detenido.
Esa posible obsesión es ahora una de las principales líneas de investigación de la Guardia Civil, que estudia comportamientos previos del agresor que van desde la presencia constante del joven en los lugares frecuentados por el menor hasta mensajes escritos en papeles que escondía en espacios públicos, en los que reflejaba su angustia por las relaciones personales, según ha publicado El País.
A ello se suma el relato de varios testigos que sitúan al detenido en una posición de creciente aislamiento en los últimos años, agudizada tras distanciarse de su grupo de iguales. Después de esto, comenzó a relacionarse casi exclusivamente con menores y a realizar comportamientos que ahora cobran relevancia, como el uso de cuchillos o comentarios inquietantes relacionados con la muerte, según fuentes citadas por ABC.
Familiares y amigos guardan un minuto de silencio este viernes en la Plaza España del Ayuntamiento de Villanueva de la Cañada
El crimen se produjo en la tarde del jueves, cuando el menor salió de su clase de inglés y se dirigió a los baños del centro cultural. Fue entonces cuando el agresor, según las primeras pesquisas, le siguió y le asestó varias puñaladas en el cuello, el tórax y la espalda. La violencia del ataque y su aparente falta de un desencadenante inmediato han reforzado la hipótesis de una acción impulsiva vinculada a un posible desequilibrio mental.
Debido a esto, la evaluación psiquiátrica del detenido se ha convertido en la pieza central del caso, con el joven ingresado en una unidad especializada. Allí será sometido a distintos análisis para determinar su capacidad de comprender y controlar sus actos en el momento del crimen y de esta valoración dependerá en gran medida su futuro judicial. Mientras tanto, la investigación sigue abierta y la Guardia Civil continúa buscando el arma utilizada en el ataque y analizando las pruebas recogidas en el lugar, así como el entorno personal del detenido, en busca de más indicios.
Sea como fuere, si los expertos concluyen que el agresor actuó con plena consciencia, podría enfrentarse a penas muy elevadas, incluida la prisión permanente revisable, pero, en cambio, si se determina que sufre una alteración grave de sus facultades mentales, el escenario cambiaría hacia un internamiento en un centro psiquiátrico.