Vista aérea de la Sagrada FamiliaMirador Torre Glòries

Visita del Papa León XIV a España

El Gobierno de Ayuso tacha de «catetada» las quejas porque el Papa vaya a bendecir en español la Sagrada Familia

El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso ha calificado de «catetada» la polémica suscitada en torno a la bendición de la Torre de Jesucristo de la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona por parte del Papa León XIV. Sectores del nacionalismo catalán se ha quejado porque esta vaya a realizarse en español y no en catalán, a pesar de que a lo largo de la misa que va a oficiar el Pontífice en la Ciudad Condal se va a emplear en diversas ocasiones la lengua co-oficial de la comunidad autónoma.

Unas quejas que para el portavoz del Ejecutivo madrileño -región donde el Papa va a iniciar su viaje apostólico a España-, Miguel Ángel García Martín, es una «catetada» porque lo que esperan todos los españoles, incluidos los catalanes, es esa bendición la catedral. «Los nacionalistas siempre tienen que buscar la polémica y tratar de criticar», ha agregado.

Interrogado sobre la ausencia del presidente del Pedro Sánchez en la misa que el Santo Padre oficiará en Cibeles el próximo domingo, el consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local ha opinado que al socialista «no le gusta Madrid».

Más allá de la visita del Papa León XIV, García Martín ha subrayado esa animadversión que siente el jefe del Ejecutivo hacia la región capitalina porque «los madrileños están vacunados contra el sanchismo». Dicho esto, ha reconocido que le parece bien que Sánchez acuda a la misa en Barcelona.

Un acto del que decidió borrarse la alcaldesa de Ripoll (Gerona) y presidenta de Aliança Catalana (AC), Sílvia Orriols, tras conocer que la bendición de la Torre de Jesucristo –que tendrá lugar en el exterior de la basílica, al acabar la Eucaristía– será íntegramente en español.

Por su parte, el líder de Junts, Carles Puigdemont, ha metido cizaña en el asunto a través de sus redes sociales, donde ha afirmado que «si el Gobierno 'de todos' dice que no puede negociar para hacer valer los derechos de los catalanohablantes, tampoco tiene ninguna obligación de contribuir con dinero público a una institución que nos veja» para, ha añadido, satisfacer el «delirio nacionalcatolico» del al arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omella.