Atentado de ETA en la República Dominicana de Madrid el 14 de julio de 1986
Madrid
40 años de la mayor masacre de ETA contra la Guardia Civil en Madrid: 12 jóvenes asesinados y 80 heridos
Este 14 de julio se cumplen cuatro décadas del mayor atentado de ETA contra la Guardia Civil en su historia. Ocurrió a las 7.45 de la mañana, cuando los terroristas activaron una furgoneta bomba, cargada con 35 kilos de explosivos, aparcada en la Plaza de la República Dominicana de Madrid al paso de un convoy de la Guardia Civil. Doce jóvenes de entre 19 y 26 años que estaban acabando el curso de la Agrupación de Tráfico murieron y otras 80 personas resultaron heridas.
A pocos metros del lugar de la terrible masacre, se ubica ahora y hasta el próximo 24 de julio la exposición 12 vidas, una herida permanente, organizada por la Fundación de Víctimas del Terrorismo (FVT) y el Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo en el colegio de huérfanos de la Guardia Civil, en la calle de Príncipe de Vergara, para rendir homenaje a los doce asesinados y honrar a todas las personas que sufrieron el zarpazo del terror etarra.
Fotografía de cómo quedó el autobús en el que viajaban los guardias civiles tras el atentado
Carmelo Bella Álamo (22 años), José Calvo Gutiérrez (19 años), Miguel Ángel Cornejo Ros (24 años), Jesús María Freixes Montes (21 años), Jesús Jiménez Jimeno (20 años), Andrés José Fernández Pertierra (20 años), José Joaquín García Ruiz (21 años), Santiago Iglesias Godino (20 años), Antonio Lancharro Reyes (21 años), Javier Esteban Plaza (26 años), Ángel de la Higuera López (20 años) y Juan Ignacio Calvo Guerrero (25 años), son los nombres de los 12 Guardias Civiles que perdieron la vida demasiado pronto a manos de la sanguinaria banda terrorista.
Los asesinados en el atentado de ETA en la República Dominicana de Madrid, el 14 de julio de 1986
Los asesinados en el atentado de ETA en la República Dominicana de Madrid, el 14 de julio de 1986
Además de los fallecidos, otros siete agentes que viajaban en el autobús del convoy que resultó más afectado tuvieron que abandonar el cuerpo por lesiones irreversibles como amputaciones, pérdida de visión, sordera profunda o cuadros de epilepsia traumática.
Los terroristas habían intentado en los días previos llevar a cabo el atentado en al menos cinco ocasiones, pero no tuvieron éxito porque los agentes iban cambiando la ruta para trasladarse de la Escuela de Tráfico de la Guardia Civil en el número 250 de la calle Príncipe de Vergara -que cambió de ubicación poco después por motivos de seguridad- a la Venta de la Rubia, en el término municipal de Alcorcón, donde iban a realizar prácticas de conducción en motocicleta.
Sin embargo, aquella fatídica mañana del 14 de julio de 1986 sí pasaron por la República Dominicana, donde los asesinos tenían preparada la furgoneta con una carga explosiva que elaboró especialmente De Juana Chaos con Goma-2 y tornillos, tuercas, arandelas, bolas de acero y eslabones de cadena para convertir el coche-bomba en una auténtica trampa mortal.
Restos de la furgoneta-bomba
El encargado de activar la detonación al paso de los vehículos en los que viajaban los agentes, un autobús Pegaso, un microbús y un Land Rover todoterreno, fue el etarra Antonio Troitiño. Lo hizo desde el otro extremo de la plaza con un mando a distancia. La explosión alcanzó sobre todo la parte trasera del autobús, que quedó hecha añicos. La onda expansiva destrozó también vehículos, fachadas, viviendas y sembró la zona de escombros, dolor y muerte.
El comando Madrid, en el que actuaban José Ignacio de Juana Chaos, Antonio Troitiño Arranz, Juan Manuel Soares Gamboa e Idoia López Riaño, fue el responsable del atentado, junto con los colaboradores directos Inés del Río Prada y Esteban Esteban Nieto. Todos ellos, bajo las órdenes de Santiago Arróspide Sarasola, ‘Santi Potros’.
Todos- excepto De Juana Chaos, fugado de la Justicia en Venezuela- acabaron detenidos en diferentes operaciones policiales y se celebraron tres juicios distintos que les condenaron a penas de miles de años de prisión. Con todo, hoy ninguno de ellos permanece en la cárcel. El escrito de conclusiones de la Fiscalía del primer gran juicio contra la masacre lo elaboró la fiscal Carmen Tagle, asesinada por ETA en 1989, un mes antes del comienzo de ese primer juicio.
La exposición recoge pormenorizadamente todo los detalles del atentado en la República Dominicana y sus consecuencias, pero también ahonda en el contexto en el que sucedió. Así, la muestra hace un recorrido por la trayectoria de ETA en el año 1986, cuando cometió 40 asesinatos (22 de ellos a guardias civiles). A lo largo de toda su trayectoria de terror, ETA asesinó a 206 agentes de la Benemérita.
Por otra parte, también recuerda que Madrid se convirtió, junto con Guipúzcoa y Vizcaya, en una de las provincias más castigadas por el terrorismo de ETA, con 123 personas asesinadas. Además de la masacre de la República Dominicana, la banda criminal también fue responsable de otros ataques masivos como la bomba en la cafetería Rolando de la calle del Correo en septiembre de 1974 (13 muertos); las bombas contra estaciones ferroviarias y aeropuerto de julio de 1979 (7 muertos); el atentado de la calle Joaquín Costa/López de Hoyos, en junio de 1993 (7 muertos); o la explosión en Vallecas en diciembre de 1995 contra trabajadores civiles de la Armada (6 muertos).
En un momento en el que el Gobierno de España tiene como socio prioritario a quienes aplaudían, alentaban e incluso participaban en esos atentados, exposiciones como 12 vidas, una herida permanente devuelven la dignidad a las víctimas del terrorismo y las sitúa en el lugar que les corresponde: mártires y héroes de España.