Recreación del submarino A-26 de SAAB
Armada El submarino sueco A-26 que ha doblado el pulso a Navantia en Polonia: pierde un proyecto de 4.500 millones
La empresa española Navantia encadena un nuevo revés internacional tras perder los concursos a los que optaba con el submarino S-80 en India y Canadá. En esta ocasión, el revés ha tenido lugar en Polonia, donde la empresa sueca SAAB se ha impuesto con el A-26. Los primeros ministros de Polonia, Donald Tusk, y Suecia, Ulf Kristersson, suscribieron a finales del pasado mes de junio un contrato para la adquisición por parte de Varsovia de tres submarinos de última generación a Saab por unos 4.500 millones de euros, con el objetivo declarado de afianzar la cooperación militar de ambos países en la región del mar Báltico.
El sistema AIP sueco ha doblado el pulso al que incorpora Navantia en los submarinos S-80. En concreto, al que incorporará a partir del S-83. Los submarinos convencionales con Propulsión Independiente del Aire (AIP) se han convertido en uno de los activos más valiosos para las armadas modernas. En un entorno donde satélites, sensores y sistemas de vigilancia hacen cada vez más difícil ocultar cualquier movimiento militar, la capacidad de permanecer sumergido durante semanas sin ser detectado supone una ventaja estratégica decisiva.
Así es el submarino A-26 de SAAB
Así es el submarino A-26 de SAAB
La compañía sueca ofrece tres segmentos de submarinos convencionales: Pelágico, para operaciones en aguas litorales y costeras; Oceánico, representado por el A26; y Oceánico de Rango Extendido (ER), destinado a despliegues de muy larga duración y operaciones a miles de millas de su base.
El elemento diferenciador de estos submarinos es su sistema AIP Stirling, una tecnología que permite navegar completamente sumergidos durante largos periodos sin necesidad de emerger para recargar las baterías mediante motores diésel. Según Saab, este sistema puede sostener misiones de hasta 45 días bajo el agua, reduciendo de forma drástica la probabilidad de detección y aumentando la supervivencia del submarino en escenarios de alta intensidad.
Propulsión independiente del aire
La propulsión independiente del aire convierte a estos buques en un auténtico multiplicador de fuerza. Un único submarino obliga al adversario a desplegar importantes recursos de guerra antisubmarina para localizarlo, dificultando la libertad de acción de las fuerzas enemigas y aumentando el efecto disuasorio de la flota.
El A26, considerado el núcleo de la nueva generación de submarinos suecos, incorpora un diseño modular que permite integrar distintos sistemas de combate, sensores y armamento, además de simplificar futuras modernizaciones durante toda la vida útil del submarino.
Uno de sus elementos más innovadores es el Portal Multimisión, una escotilla de gran tamaño que permite desplegar y recuperar vehículos submarinos tripulados y no tripulados, introducir equipos de operaciones especiales o lanzar cargas útiles de gran volumen sin necesidad de modificar la estructura del submarino.
Polonia ha comprado tres submarinos suecos SAAB por 4.500 millones de euros
En materia de armamento, el A26 puede emplear torpedos pesados de 533 milímetros, torpedos ligeros, minas navales, contramedidas y vehículos submarinos autónomos. Además, Saab ha diseñado el submarino para poder incorporar un Sistema de Lanzamiento Vertical (VLS) destinado al empleo de misiles de crucero contra objetivos terrestres, ampliando considerablemente sus capacidades de ataque estratégico.
La furtividad constituye otro de los pilares del diseño. Saab ha desarrollado soluciones para reducir al mínimo todas las firmas detectables del submarino: acústica, magnética, térmica, radar e incluso galvánica. El casco incorpora revestimientos anecoicos que absorben el sonido, mientras que los motores Stirling y diésel están montados sobre sistemas de aislamiento que minimizan las vibraciones.
La forma del casco y de la vela también ha sido optimizada para disminuir el ruido hidrodinámico y la detección por parte del sonar enemigo. A ello se suma un avanzado sistema de desmagnetización que reduce la firma magnética del submarino y dificulta su detección mediante minas o sensores especializados.
El sistema de combate integra información procedente de sonares, sensores optrónicos, equipos de guerra electrónica y sistemas de navegación, proporcionando a la dotación una visión completa del entorno táctico. La eliminación del tradicional periscopio penetrante mediante mástiles optrónicos permite además reorganizar la sala de mando para mejorar la eficiencia operativa.
La elevada maniobrabilidad es otra de las características destacadas del A26. Su configuración con timón en X, junto con cuatro superficies de control independientes, facilita operar en aguas poco profundas, realizar giros cerrados y mantener un control preciso incluso a muy baja velocidad, una capacidad especialmente útil en zonas litorales.
Saab también ha prestado especial atención a la resistencia estructural del submarino. El casco resistente está construido con aceros especiales y diseñado para soportar explosiones submarinas producidas por minas o cargas de profundidad. La Armada sueca lleva décadas realizando ensayos reales de resistencia con tripulación a bordo, experiencia que ha servido de base para el desarrollo del A26.
Programa Collins australiano
Además del segmento oceánico, Saab mantiene una oferta adaptada a distintos perfiles operativos. Los submarinos Pelágicos están concebidos para operar en aguas costeras y estrechas, ofreciendo una elevada maniobrabilidad y menores costes de adquisición y operación. En el extremo opuesto se sitúan los Oceánicos ER, inspirados en la experiencia del programa Collins australiano y orientados a despliegues de muy larga duración con mayor autonomía, carga de armas y capacidad para operar a grandes distancias.
La filosofía modular de Saab también simplifica el mantenimiento y las futuras modernizaciones. El submarino puede ser seccionado para incorporar nuevos módulos o actualizar sistemas sin necesidad de diseñar una plataforma completamente nueva, prolongando su vida operativa y reduciendo los costes de sostenimiento.