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Restauradora da las últimas pinceladas a la colección de telones del siglo XVIII en la Real Casa del LabradorEfe

Aranjuez

La «Real Casa del Labrador» recobra su estado original con la minuciosa restauración de 47 lienzos de lino

Estos telones pintados al temple con escenas de jardines, vistas reales y arquitecturas falsas, están ya colocados cubriendo paredes y techos en la ‘casita’ de Carlos IV tras ser cuidadosamente rehabilitados

Cuando Carlos IV todavía ostentaba el título de Príncipe de Asturias mandó construir un amplio parque sobre 150 hectáreas de superficie que sobresale por su riqueza botánica y delimitado por el sinuoso curso del río Tajo, presenta bonitas fuentes y un estanque donde el agua rodea pequeñas islas artificiales conectadas por pasarelas. Este lugar histórico de gran belleza adoptó el nombre de «El jardín del Príncipe» en el que un único diseño paisajístico dio lugar a un enclave espectacular y muy armonioso donde los detalles florales impregnan el ambiente con aromas dulces y delicados.

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El Jardín paisajístico del Príncipe que sigue la moda francesa e inglesaPatrimonio Nacional

Un palacete que respondía a la voluntad del rey Carlos IV (1748-1819) de edificar una «casa de campo» se alza en este jardín cuyo escudo real, que preside la fachada, lleva una inscripción que recuerda los años de su reinado. Conocida con el nombre de «Casa del Labrador», probablemente recibió este nombre porque se construyó sobre una antigua edificación rústica de la que se aprovechó parte de su estructura y la escalera de servicio.

Cabe decir que esta «casa» no es un palacio en sí, se trata de una casa de descanso exclusivo e íntimo para los reyes que servía de refugio cuando las obligaciones reales les permitían acudir a este lugar para pasar el día y regresar por la noche al Palacio Real de Aranjuez. Es por ello por lo que en la Casa del Labrador no existe dormitorio alguno, pero deslumbra en su interior con sus suntuosos salones y sus valiosas obras de arte, entre las que destacan las pinturas del ilustrador valenciano Mariano Salvador Maella (1739-1819).

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Conservadora rehabilitando un lienzo de lino pintado al templeEfe

Este monumento histórico-artístico convertido en una joya del neoclasicismo español, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2001, forma parte del organismo encargado de preservar y difundir los bienes del Estado al servicio de la Corona. Patrimonio Nacional ha llevado a cabo una completa rehabilitación de la Casa del Labrador (desde solucionar graves problemas de cimentación hasta recuperar la fastuosa decoración inicial) tras una inversión de más de 10 millones de euros por los daños notorios sufridos en el transcurso del tiempo, la humedad y el paso de la borrasca Filomena que agravó aún más los deterioros.

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Salón Grande que tiene en su bóveda una alegoría de «El poder de la Monarquía Española»Efe

El espacio de recreo concebido como un lugar de esparcimiento para el rey y su corte, desde el principio ha sufrido la inestabilidad del terreno e inundaciones periódicas al estar construido a las orillas del río más largo de toda la península, el Tajo. Obra del madrileño Juan de Villanueva (1739-1811), máximo exponente de la arquitectura neoclásica, este edificio contiene en su interior una ornamentación exuberante distribuida en diversas estancias de marcada influencia francesa. Una decoración que fue supervisada por Carlos IV y contiene bustos de emperadores romanos, suelos que incorporan fragmentos de mosaicos, tapices, relojes, muebles, así como diferentes elementos decorativos hechos con mármol, delicadas sedas bordadas, platino y maderas nobles.

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Sala de Compañía con pintura al temple que simboliza el triunfo de la caza, la agricultura y la pescaPatrimonio Nacional

De esta manera, tras setenta años apilados en un almacén con graves daños por varias crecidas del río, volverán a decorar las paredes de varias estancias en la Real Casa del Labrador una colección de telones de finales del siglo XVIII. Una decena de varios restauradores encaramados a andamios o sentados en el suelo dan sus últimas pinceladas a 47 lienzos de lino pintados al temple (técnica milenaria que utiliza el agua como disolvente y destaca por su inigualable luminosidad y secado ultrarrápido) con escenas de jardines, cenadores, vistas reales y arquitecturas fingidas. Un trabajo minucioso de casi dos años de duración que verá la luz el próximo otoño. Javier Jordán, Conservador del Palacio Real, enfatiza con orgullo que «va a sorprender hasta a los vecinos de Aranjuez, que nunca los han vistos instalados».

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Rehabilitadoras ultimando la restauración de uno de los 47 telones de la Real Casa del LabradorEfe

En 1958 una invasión de termitas hizo peligrar la integridad de la Casa del Labrador y fue esa circunstancia la que provocó que se descolgaran los telones que se encontraban ya en una situación deplorable a causa de las crecidas del río Tajo, especialmente en los años 1916 y 1924, alcanzando alturas de 154 centímetros y 121 centímetros respectivamente. Los telones fueron entonces enrollados hasta que han podido ser recuperados por expertos, no sin gran dificultad porque «la pintura al temple es muy delicada y se deteriora fácilmente sobre todo al contacto con el agua». Además, al tratarse de telas tan grandes han sido guardadas con dobleces con lo que, al abrirlas de nuevo, han aparecido totalmente rotas y disgregadas en pequeñas piezas.

La Casa del Labrador en el Real Sitio de Aranjuez vuelve a recuperar todo su esplendor gracias a la rehabilitación integral que ha permitido rescatar el aspecto original de sus fachadas y el suntuoso interior. Las joyas restauradas como los telones y lienzos (colgarlos de nuevo a cada uno en la pared para la que fue pintada también ha sido un reto), las lámparas históricas, los estucos así como los techos pintados volverán a emocionar a los amantes del arte y de nuestra historia.

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